
Y como yo, el resto de colegas con niños. "¿Quedamos? No, que tengo bautizo. Y yo boda. Y yo comunión. Y yo viaje. Y yo médico....". Y así un largo etcétera que ha retrasado una merendola que llevo semanas queriendo realizar.
Hace más o menos un mes nos mandaron las nuevas variedades de la leche Nestlé Junior Crecimiento, un producto indicado a partir de los 12 meses, cargado de vitaminas y minerales adecuados para el crecimiento de nuestros enanos. En concreto eran de sabor Cereales y sabor Galleta, además de un pack de tres minibriks individuales de su sabor Original, para que nuestro pequeño Miguel, de 18 meses, la probara en compañía de amigos y familiares. Pero, claro, había que cuadrar agendas, una misión casi imposible.

Pocos días después hicimos en casa una reunión improvisada con un par de vecinos de la misma edad del pequeño Miguel, a los que les dimos a probar la variedad de sabor Galleta. En general tuvo buena aceptación, aunque su carácter denso no pareció hacer mucha gracia a uno de nuestros invitados. El otro se llevó a su casa un brik de la versión de Cereales, con la que ha desayunado felizmente en los últimos días.
Pero yo tenía en mente una gran merendola con mis sobrinas, que acaban de cumplir un año. Y ahí la cierta lejanía que nos separa complicó bastante el asunto. Pero, por fin, hoy hemos podido juntarnos, curiosamente para celebrar el primer cumple de la más pequeña (y no vayáis a creer que superó sus 12 meses ayer, precisamente). Con la casa llena de tíos y primos pudimos conseguir que nuestros peques más peques brindasen a la salud de su prima con Nestlé Junior Crecimiento sabor Galleta, mojando tarta y gusanitos al estilo 'puño hasta el fondo del vaso'... rico rico.
A pesar de su textura densa, casi cercana a la de una papilla de cereales, tiene un regustillo dulce que a los peques les suele gustar. Es un producto con un precio relativamente elevado y, según la marca, está más adaptada que la leche de vaca para el desarrollo y el crecimiento de los niños de 1 a 3 años: aporta el 81% del hierro que necesita diariamente, ayudando a un desarrollo cognitivo normal, y contiene 13 vitaminas y zinc para ayudarles a crecer.
No obstante, su base es la leche de continuación, mientras que los pediatras suelen recomendar que a partir del año los niños tomen leche entera de vaca. De hecho, ninguno de los pediatras que han visto a mis hijos me ha recomendado (ni me ha desaconsejado) nunca las leches de crecimiento. En cualquier caso, puede ser un buen instrumento para que los peques que son más reacios a los lácteos tomen sus dos vasos diarios.
¿Y vosotros, habéis probado alguna vez productos de este tipo? ¿Qué resultados habéis obtenido?