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martes, 24 de enero de 2017

¡Nominada! (guan mor taim)

¡Ya están aquí los premios Madresfera!
¡Y un año más vuelvo a estar nominada! (Dio sabrá por qué)


Lo de que ya están aquí es una forma de decirlo, porque mientras yo estaba a por uvas, el resto de las maternoblogueras y paternoblogueros llevan prácticamente más de una semana solicitando el voto. Pero dónde están mis modales. Lo primero es lo primero: dar las gracias a Madresfera por meterse de nuevo en tamaño embolado, que tanta vidilla nos da, y a aquellos que me dieron su voto a mejor para estar entre los 25 mejores blogs de maternidad y tecnología.

Ahora necesito que os volváis a mojar, y que mojéis a vuestros colegas. Y a los colegas de vuestros colegas. Porque, sí, yo también os voy a pedir el voto y voy a colarme en vuestras carpetas de spam.

Teniendo en cuenta mi constancia escribiendo y la cantidad de seguidores que acaparan mis redes sociales sé que ganar no va a ser tarea fácil. Soy consciente de mis posibilidades, sobre todo después de ver que me 'enfrento' a temibles competidores que se han ganado su posición a golpe de post. Pero, oye, que me hacen a mí ilusión estas cosas.

Muchos pensaréis "pues para la ilusión que le hace, no se lo está currando un carajo". Correcto al 100%. Sé que no es excusa, pero he tenido una de esas semanas del infierno y no he podido sacar al Trump que hay en mi interior... hasta hoy.

Por eso estoy aquí, con algo de retraso, buscando vuestro favor.

Puedo prometer y prometo dejaros un blog transparente y libre de phising y cajas B, siempre conciliador y favorable a la educación de nuestros hijos, nuevas tecnologías mediante, y a todo aquello que huela a sano progreso y productiva evolución.

No puedo comprometerme a escribir con una periodicidad fija, pero sí os aseguro que lo voy a seguir intentando con todas mis fuerzas. ¡Yes, I can!

Por supuesto, quiero aprovechar el momento para tender la mano y crear lazos de unión y hermanamiento con los otros blogs nominados en la categoría tecnológica: Cosiendo la brecha digital; La nave del bebé; Mom and Geek; Jessica Gestoso; la última premiada IWomanish (qué pedazo de blog tienes); Mami, quién ha cogido mi Ipad; Mi mama tiene un blog; En mi humilde opinión; Mamá conectada; Padres Frikis (qué fan soy de vuestra pixelada cabecera); Una madre como tú; Mamá es bloguera; Una mamá millennial; Geeky Father; Mamá también Sabe (otra dura de pelar); Crisnasa; Mi padre es guapo y mi madre es lista; Pequetablet; Blog pedagog; Oh, soy Mamá; Siguiendo a Marta; De peques y grandes; Entre papis; y Todo el día conectados. ¡¡Suerte a todos!!

Y ya sabéis...

VOTA CIBERMADRE
¿DÓNDE?

martes, 1 de noviembre de 2016

Halloween, cumples y yogures

Aprovechando el Día de Todos los Santos y el pseudo puente que hemos podido cogernos (aunque con el portátil siempre a cuestas, fiel escudero de cualquier autónomo), nos hemos juntado toda la family en nuestro pequeño reducto conquense: padres, niños, abuelos, tíos, primos, sobrinos... En total cinco jubilados, cinco matrimonios y medio y ocho muchachos y muchachas de entre 1 y 10 años compartiendo el pan, con todo lo bueno y lo mano que ello conlleva.

Es una lata preparar comidas y cenas para 24 personas, aún más cuando no hay lavavajillas y luego hay que hacer turnos para fregar a mano. Sí, ya sé, ¿dónde queda lo tecnológico de la que aquí suscribe cuando se va al pueblo? Sería tan estupendo tener un Bautista robótico que se encargara de todo durante estos días de frenética actividad y poder aprovechar para dedicarnos a la meditación (¿ein?) y a la vida contemplativa (¿EIN?).

A pesar de tamaño lío, nos encanta pasar esos ratos eventuales juntos y hacer planes del tipo "nos vamos a pasear por la dehesa", "a ver cómo baja el río", "a coger níscalos", "a la plaza a jugar al balón en el frontón y al pilla pilla", "a echar una pocha después de la cena al calor de la lumbre"... Los móviles y las tablets viajan con nosotros, pero terminan en el cajón, porque sabemos que no los vamos a necesitar para sobrevivir durante el tiempo que transcurra el encuentro... y porque no hay cobertura.

 FIESTAS Y YOGURES
Como luego vamos todos de cráneo con las agendas (ya hablaremos otro día de los cumpleaños y los parques de bolas), aprovechamos que teníamos a todos los pequeños vástagos reunidos para celebrar prematuramente el cumple de nuestro pequeño Miguel: merendola al aire libre con el tiempo a favor y disfraces de Halloween. ¡Un planazo! Y para comer, bocadillitos de pan de leche, una tortilla, zumos, tarta y los nuevos Iogolinos que Nestlé nos mandó hace unos días gracias a la intercesión de la comunidad Madresfera.

Durante estos días grandes y pequeños hemos podido probar las siguientes variedades: las de comer con cuchara Natural, Pera, Plátano, Melocotón, Fresa y Frambuesa; y las bolsitas de Plátano y de Manzana/Fresa. Los de tipo Suave y Cremoso vienen en packs de 6 unidades de 60gr, y se pueden comer a partir de 6-8 meses, dependiendo del sabor. Los de Pera y Natural vienen en pack de 4 unidades de 100gr. Las bolsitas, de 90gr., varían de edad según el sabor.

A diferencia de otras ocasiones y de productos anteriores que hemos podido probar, éstos no han tenido muy buena aceptación, sobre todo entre los más pequeños, su potencial público objetivo.
Empecemos por valorar determinadas características del producto.

- Variedad de sabores: Es muy amplia, eso es indiscutible. Nos ha gustado especialmente la de melocotón, que se sale un poco de lo habitual y sabe bastante parecido a una fruta que en casa nos encanta. ¿Añadiríamos alguno más? Seguro que sí, queda mucho margen (sin tener que incluir sabor a lentejas con chorizo o a judías verdes con jamón). Quizás piña o coco... para la próxima. Nota: 5

- Textura: Aquí es donde, creo yo, patina el producto en el paladar de los pequeños. Es espeso, parecido al petit, y un poco terroso. He de decir que los mayores (6, 7 y 10 años) no han puesto pegas y los han devorado, pero los pequeños (entre 1 y 4 años, una franja en la que está el público potencial de este producto) no se los comieron con mucho gusto. Ninguno de los que probaron, y mira que hay sabores... Ni si quiera Miguel (2 años), al que es más barato hacerle un traje que invitarle a comer. Y lo mismo ocurrió entre los catadores maternos y paternos, que pusimos en común nuestros pareceres y estuvimos de acuerdo en que lo peor de las tarrinas es su textura.  Nota: 1

- Sabor: Como ya he comentado antes, gana con diferencia el de melocotón. También el natural y la bolsita de plátano han tenido buenas críticas, sobre todo esta última con su cierto regustillo a pastel, suave y dulce. El resto no saben mucho a la fruta que deberían saber, el sabor lácteo es mucho más potente, un aspecto que, lógicamente, ha gustado a unos y disgustado a otros. Aunque no necesita frío, sabe mejor recién salido de la nevera. Nota: 3

- Facilidad de transportar y llevar fuera de casa: Ahí está otro de sus puntos fuertes. Son ideales para esas meriendas de emergencia, para cuando vas de viaje... sobre todo las bolsitas. Como no necesitan frío, lo echas al bolso y te olvidas... hasta que toca comerlas, claro. Nota: 5

A lo largo de estos días también he estado observando y comparando sus valores alimenticios. Para empezar, no tienen gluten, lo cual es un punto a favor cuando tienes un celiaco en la familia. En el apartado hidratos de carbono/azúcares, está dentro de los valores habituales de un yogur cualquiera (en algunos incluso son menores). En el de grasas, y sobre todo las saturadas, sí que está un poco por encima.

Conclusión: Tenemos entre manos un producto que, en mi caso, no va a ir más allá de meriendas esporádicas fuera de casa, partiendo de la base de que a los míos no les ha gustado por su textura terrosa. A nivel nutricional se acerca bastante a lo que encontramos en otros yogures que ocupan el espacio de las estanterías del súper, aunque con algo más de grasas saturadas, con lo cual podemos comerlo de vez en cuando, sin abusar.


¿Y vosotros? ¿Los habéis probado? ¿Qué os han parecido?