martes, 16 de agosto de 2016

Verano olímpico recordando mascotas olvidadas

Además de la inmensa cantidad de desgraciados que se dedican a quemar el monte porque les da la gana, este año mi hijo mayor ha descubierto de forma autónoma lo que son los Juegos Olímpicos. Decenas de deportes, pruebas y estilos de los que nunca antes había oído hablar, deportistas españoles de élite a los que no conocía por estar siempre a la sombra del culebrón futbolístico de machos en primera división.
Ha estado vibrando con las grandes campeonas que le han dado una medalla a España (con permiso de Nadal y López), sobre todo con Lidia Valentín, que al ser paisana del abuelo Germán cuenta con ese punto más de cercanía que gusta tanto a los niños… y, reconozcámoslo, también de los mayores. Aunque hay un deporte que está disfrutando enormemente: el vóley playa. Tanto que nos tiene todas las tardes jugando con la cuerda del tendedero del jardín como red.

Por supuesto, todas las mañanas el padre analógico friki de los deportes y el primogénito se van, smartphone en mano, al poste de la cobertura para saber si tenemos o si optamos a nuevas medallas. Y, como no podía ser de otra manera, te dan el parte antes de que suene la bocina del panadero.

Nota explicativa: en los pueblos de menos de 100 habitantes como el nuestro es raro que haya algún tipo de comercio, más allá del bar. Ante esta carencia, muchos comerciantes se pasean semanalmente por las calles de la villa con sus camiones y furgonetas tocando la bocina como reclamo para que la gente salga de sus casas y compre sus productos: un día el frutero, otro los congelados, al siguiente el charcutero, de vez en cuando pasa uno con colchones, el afilador… La excepción la marca el panadero, que viene todos los días, menos domingos y festivos, a primera hora de la mañana.

En fin, sigamos con nuestra historia. Vista la pasión que han despertado las Olimpiadas en nuestro pequeño de seis años, hace unos días le contamos que en España también tuvimos Juegos Olímpicos: Barcelona 92, la flecha de fuego para encender el pebetero, nuestro récord de medallas, Montserrat Caballé y el fantasma de Freddie Mercury (con lo que le gusta Queen), Cobi…



¿Cobi? ¿Briant?
-          - No, hijo, la mascota de las Olimpiadas
-          - ¿También hay animales en los juegos?

Entonces me di cuenta del poco interés que suscitan ya estos personajes, antes un gran reclamo para los niños. Para confirmar que no se trataba de una percepción personal, realicé una encuesta entre familiares y amigos en la terraza del chiringuito, a ver si alguien recordaba a alguno de los que sucedieron al famoso perro dibujado por Mariscal.

Lo más que conseguí fue a un chaval de 26 años que me habló de dos muñecos con forma de pies que se dejaban ver en los Juegos de Grecia 2004. “Salían mucho en un videojuego de la Play II que me encantaba”, comentó. Y más de uno sacó a colación a Muellín, la mascota diseñada por Homer Simpson para las posibles olimpiadas que podrían haberse celebrado en Springfield (y que, paradójicamente, se fueron por el retrete).

La charla también derivó hacia las mascotas de antaño, demostrándose que no sólo nos acordamos de Cobi por ser producto nacional. Los mayores de 40 podían visualizar perfectamente a aquellos que se dejaron caer en las primeras pantallas de televisión en color, esas con 40 canales y sólo dos cadenas: el osito Misha, de Moscú 80; el águila de Los Ángeles 84 que se parecía al Pato Donald (normal, salió de la factoría Disney); el tigre de Seúl 88; del cactus con sombrero y bigote del Mundial de Fútbol del 86; y, como no, de Naranjito. Reconocedlo: todos los que, como yo, sois de la generación de Yo fui a EGB tuvisteis muñecos, pelotas o camisetas de Naranjito. Eran producto de primera necesidad en el 82.



Hasta Curro, el palomo gay de la Expo 92 de Sevilla, tuvo más repercusión entre los españoles que Fluvi, la gota de agua que parecía un pez martillo de la Expo de Zaragoza del 2008 (y a la que odio con todas mis fuerzas después de siluetearla unas 50.000 veces en mis tiempos como maquetadora del diario Qué!).

¿Cuál es el motivo de tamaña caída de popularidad de las mascotas olímpicas a partir de mediados de los 90? Desde mi punto de vista se debe a una saturación de productos audiovisuales: desde aquel entonces hemos tenido tantos estímulos a los que atender que nuestro cerebro se ha quedado con los que más le han interesado. Y en ese saco ya no entran los muñecotes olímpicos.

Según mi teoría, cuando arrancaba Atlanta 96 la oferta de videoconsolas y videojuegos era tan brutal que ya nuestros ojos no estaban tan ávidos de simpáticos personajes como años atrás. Y a medida que los años corrían, que internet se iba expandiendo, que el número de canales televisivos iba creciendo… el panorama pintaba peor para ese reclamo infantil de las olimpiadas (y demás encuentros deportivos).

Sin embargo, a pesar de que las mascotas se han pasado de moda, inexplicablemente en la mayoría de eventos deportivos siempre se dejan ver, casi siempre en forma de personas vestidas de pato gigante con los colores de su equipo animando al público a dar palmas.

Por supuesto, todos los eventos olímpicos desde Barcelona 92 hasta Río 2016 han seguido teniendo la suya. No se sabe muy bien por qué (y para alegría de los diseñadores gráficos) debe seguir entrando en el presupuesto. Supongo que tendrá que ver con todas esas historias de hacerse imagen de marca (¡pero si nadie la recuerda!) y de vender merchandising (de unos personajes que, como no interesan, no se van a comprar y que van a ser carne de mercadillo).

LO QUE VINO DESPUÉS DE COBI

Como freelance que ofrece servicios profesionales creativos puedo ponerme en la piel de todos esos diseñadores que han visto cómo unos dibujos prometedores que podrían haber tenido alcance mundial se han quedado en el olvido, al menos en España (quien sabe si en otros países, sobre todo en los de origen de cada diseño, han tenido algún éxito). Y me han dado tanta penica que he estado rascando en la Red para conocer su obra y aportarles mi granito de arena como difusora de su obra.
Sin entrar en los JJ.OO. de invierno, que en España tienen poca repercusión, he recopilado todas esas mascotas que portaron la antorcha desde Atlanta 96. Aquí os las dejo:


Izzy para Atlanta 96: creada por John Ryan, fue la primera mascota olímpica desarrollada por ordenador. Le concedieron todos los dones habidos y por haber para convertirla en dibujo animado: se suponía que era un ‘adolescente’ residente en Torchworld, una ciudad localizada dentro de la llama olímpica, que soñaba con participar en los Juegos. Llevaba los aros olímpicos en los ojos y en la cola (ver el dibujo para no pensar cosas raras) y era capaz de transformarse en lo que deseara. Pero el pobre no se comió un rosco. De hecho, fue considerado uno de los grandes fracasos comerciales de la historia de las olimpiadas.

 
-          Olly, Syd y Millie para Sidney 2000: Con el arranque del milenio y el planchazo de Izzy, nació la opción de crear mascotas grupales, a ver si así alguna caía en gracia. En este caso, su autor, Matthew Hatton, optó por dibujar animales típicos de Australia: Olly, una cucaburra que representaba la amistad, la variedad de culturas, el compañerismo y el espíritu olímpico; Syd, un ornitorrinco que se dedicaba a animar a todos los deportistas lanzando un mensaje de cuidado del medio ambiente; y Millie, una equidna inteligente y creativa con la que se quería representar a la mujer moderna.


Atenea y Febo para Atenas 2004: Esos con forma de pies que comentábamos antes. Creados por Spyros Gogos, se trataba de dos hermanos diseñados sobre la base de unas antiguas figuras del siglo VII a. C. hechas en terracota que, en opinión de los entendidos en historia antigua, eran estatuillas fálicas destinadas para las ‘daidalas’, festivales en honor a la diosa Hera (vamos, nada que ver con unos pies). Como los dioses que les dieron sus nombres, Atenea era el símbolo de la sabiduría y la protectora de la ciudad de Atenas, mientras Febo representaba la luz, la música y el deporte.


-          Los Fúwá para Pekín 2008: O ‘Niños de la buena fortuna’, de Han Meilin. En total eran cinco los personajes que representaban los Juegos en la capital china: Beibei, un pez azul; Jingjing, un panda; Huanhuan, una antorcha roja; Yingying, un antílope tibetano; y Nini, una golondrina verde. Sus nombres de dos sílabas repetidas hacen referencia a los apelativos cariñosos con los que se suele tratar a los niños en este país oriental, y si se unían conformaban la frase Beijing huanying ni, que significa ‘Pekín te da la bienvenida’.


-          Wenlock y Mandeville para Londres 2012: Diseñadas por Michael Morpurgo, sus nombres están inspirados en lugares emblemáticos para el olimpismo moderno y para el movimiento paralímpico en Reino Unido. Wenlock lleva cinco brazaletes de la amistad en su muñeca, los aros olímpicos, tres puntas en su cabeza que representan los tres puestos del podio… todo él es puro olimpismo. Y lo mismo ocurre con Mandeville. Básicamente son de interpretación libre.



-          Vinícius y Tom para Río 2016: Los protagonistas de este año son un homenaje a Vinícius de Moraes y Tom Jobim, grandes exponentes de la Bossa Nova y que compusieron a dúo la famosa Chica de Ipanema. Creados por Birdo Studio, representan la flora y la fauna brasileña y, desde mi punto de vista, recuperan el espíritu de Cobi, ese espíritu del dibujo a mano alzada que se perdió en favor de las técnicas digitales.

Por supuesto, todos ellos tuvieron (y tienen, en el caso brasileño) su serie de animación, con la que extendieron el espíritu olímpico entre los niños de sus países de origen. De hecho, atendiendo a las informaciones que corren por internet, los que mejor funcionaron desde Cobi (considerado uno de los mayores éxitos comerciales del entorno olímpico) fueron los pies fálicos griegos. Aunque habrá que esperar unas semanas para ver si las mascotas de Río no les desbancan del primer puesto del podio.

¿Y vosotros? ¿Llegasteis a conocer a alguna de estas mascotas olímpicas?
¿Tenéis algún diseño favorito?


sábado, 23 de julio de 2016

A refrescarse por la esclerosis múltiple

Como decía la canción, el verano ya llegó. Hace un mes, ya lo sé, pero el pleno y caluroso, ese que no nos deja dormir por las noches, nos ha dado de lleno esta semana. Por eso, ésta que aquí os escribe ha hecho el petate y ha emigrado con los churumbeles, los abuelos, el portátil y el disco duro (con multitud de temas por cerrar antes de agosto) al fresco leonés.

Vuelvo a mi remanso de paz y tranquilidad sin 4G (ni 3, ni 2, ni 1, ni H, ni E… ni el mensaje de ‘Sólo llamadas de emergencia’ me sale ya en el teléfono). Lo cual está muy bien si quieres desconectar, pero fatal de los fatales si tienes que estar pendiente del correo, de llamadas de clientes… vamos, lo que viene siendo el maravilloso mundo del autónomo.

Menos mal que hoy he encontrado un pequeño cuadrante en la colcha de mi cama donde llegan hasta dos rayas de cobertura. Un lujazo que puedo aprovechar para consultar los correos sin tenerme que desplazar continuamente al chiringuito del río, a las afueras del pueblo, que este año tiene wifi.

Fatal se trabaja en esta oficina...

Gracias a ello me he enterado de que el domingo 24 de julio estará operativo en Madrid el tobogán de agua más grande de Europa y el segundo del mundo. Nosotros nos lo perdemos, claro, pero para los que estáis en la capital al borde de la asfixia puede ser un planazo (o no, depende de las colas). Aunque lo más importante es que detrás hay una buena causa: va a servir de cierre para la campaña ‘Mójate por la Esclerosis Múltiple’, y ha sido organizado por la Fundación Esclerosis Múltiple de Madrid y Run&Win.

El Súper Tobogan Urbano (así lo han llamado) estará instalado en la Avda. Menéndez Pelayo, junto al Parque del Retiro. Mide 400 metros y está dividido en dos carriles dobles que permitirán el lanzamiento simultáneo de cuatro personas. Su recorrido finalizará en una pequeña piscina donde aquellos que se tiren (que pueden ser grandes y pequeños) se pegarán un fresco chapuzón. Y con mucha tranquilidad, porque el tobogán estará vigilado por personal especializado que se encargará de que todo funcione con fluidez y plena seguridad.

Y para aquellos que estén pensando en el ingente gasto de agua que supondrá (unos 30.000 litros), la organización ha llegado a un acuerdo con el Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid para que pueda ser reutilizada en el riego de parques y jardines. Lo que significa que no será tratada con ningún tipo de componente químico.

Para poder participar en esta iniciativa, debéis registraros y adquirir la entrada en la web oficial www.supertoboganurbano.com. Con ella podréis acceder al recinto y hacer uso ilimitado del tobogán por un periodo de dos horas, estableciéndose tramos horarios que facilitarán el flujo de personas. Además si vais acompañados de peques, tendréis que cumplimentar una autorización/formulario que podréis encontrar en la página en cuestión.



Con esta iniciativa, la organización tiene como objetivo dar mayor visibilidad a la Esclerosis Múltiple, una enfermedad neurológica crónica del sistema nervioso central que afecta al cerebro y la médula espinal. No es hereditaria, ni contagiosa, ni mortal, pero no tiene cura y actualmente es la segunda causa de discapacidad neurológica en adultos jóvenes, es decir, en personas de entre 20 y 40 años, afectando sobre todo a las mujeres. Tiene múltiples manifestaciones y puede presentarse de manera diferente en cada persona. En España hay unas 47.000 personas que conviven con esta enfermedad, de las cuales 6.500 están en Madrid.

Así que, si estás en Madrid y tienes ganas de pasar un rato divertido y refrescante, no te lo pienses. Saca tu entrada en www.supertoboganurbano.com, ponte el bañador y la crema del sol y recorre 400 metros de diversión refrescante por la Esclerosis Múltiple. Y, por favor, tírate una vez por mí al grito de ¡WIIIIIIIII!


¡NOS VEMOS EN EL CHIRINGUITO!

viernes, 8 de julio de 2016

Viernes Dando La Nota #18: La clásica graduación ochentera

No, no voy a escribir sobre Carrie, ni sobre Porky's, ni si quiera sobre High School Musical. Hoy me toca hablar de la fiesta de graduación de mi hijo mayor, que no fue precisamente ayer. Ya sabéis: mis líos y mi poca constancia con el blog, que ahora se han aderezado con las vacaciones de los muchachos. Antes aprovechaba las noches para escribir. Ahora me quedo frita en el sofá. Es inevitable, mis 'criaturitas' y los calores del verano pueden conmigo.

Bueno, el caso es que, como ya os conté en anteriores post, el próximo curso Daniel pasa a primaria, esa fase de horror de deberes diarios al que ninguno queremos llegar, y nuestro cole (y otros muchos) han cogido como costumbre celebrar una buena despedida del ciclo de infantil con birretes, bandas, entrega de diplomas, orlas (ya os conté que con esta última me tocó lidiar a mí), discursos lacrimógenos... muy de Oxford excepto porque faltó el Gaudeamus Igitur, que se suplantó por un espectáculo de bailes infantiles.

Aprovechando que es Viernes (Dando La Nota) os dejo aquí la selección que he tenido que chuparme durante semanas y que sigo chupándome cada vez que el primogénito pincha en Youtube. Una serie de clásicos de los 60, 70 y 80's que a la mayoría nos traen dulces recuerdos de juventud envueltos en aromas cinematográficos.

TIME OF MY LIFE (Dirty Dancing)
La primera del set list y la que más me he comido y bailado. Obviamente porque fue la que le tocó interpretar al graduado de la casa. ¡Nosotros que le llevamos con una camisa negra petada y el pelo bien atusado a lo Patrick Swayze! Pero por mucho que ensayamos fue imposible hacerle coger el ritmo... ¡Pobrecico mío, se expresa corporalmente como el tronco de un árbol!

Fuimos muchos los que le preguntamos: "¿Y vas a coger a la chica y la vas a levantar así, en volandas, con los brazos en alto?". Y a todos nos contestaba igual: "Noooo, qué dices. Eso sí, la profe nos ha enseñado a enrollarnos... (¿¿¿¿¿COMORL?????) ... y a desenrollarnos". (AHHHHHH).


PRETTY WOMAN
No hace falta ni poner el nombre de la peli, ¿verdad? Escuchar este clásico de 1965 interpretado por Roy Orbison nos llena la mente al instante de imágenes de Julia Roberts y Richard Gere. Por eso he pasado del vídeo con el rostro del artista real gafapastero y he dejado uno que corre por la red con fragmentos del film.


WHAT A FEELING (Flashdance)
Increíbles estuvieron los muchachos y muchachas que salieron a la palestra con sus mallas, sus calentadores y sus cintas en la cabeza. Menudos saltos pegaban, cómo la disfrutaron. Casi tanto como Jennifer Beals mientras se meneaba en su examen final de la película Flashdance a ritmo de Irene Cara. Más ochentera imposible



WE GO TOGETHER (Grease)
El musical del Instituto Raydell, con Danni y Sandy a la cabeza, se llevó dos menciones en la graduación. La primera con la canción que pone punto y final a la película, y que nos deja ver que en esto de las fiestas de final de curso nosotros somos unos meros aficionados. ¡Menuda feria!


GREASED LIGHTNING (Grease)
O 'Grease chulito', como la llamaban los niños. Un caballo ganador, sin duda, porque el mundo entero conoce la canción... el mundo entero se sabe esos inmortales movimientos de brazos...¡¡el mundo entero menea el culo cuando oye sus acordes!! Fue un broche de oro para cerrar el evento que ganó enteros con el desparpajo de algunos de los niños participantes. ¡Unos Travoltas en potencia!





Por supuesto, en las gradas no faltó ningún detalle tecnológico capaz de grabar el evento: cámaras de vídeo, reflex digitales, compactas con función de grabación y móviles, muchos móviles en alto, decenas y decenas sujetados por padres y abuelos que en vez de grabar la función en el recuerdo con sus propios ojos lo veían a través de las pequeñas y frías pantallas de sus celulares. ¿Cuántos de esos vídeos acabarán olvidados en el fondo de una tarjeta de memoria? Hagan sus apuestas, señoras y señores.


Pero, sobre todo, disfruten de su fin de semana. En vivo y en directo.


¡¡FELIZ VIERNES DANDO LA NOTA!!



domingo, 19 de junio de 2016

Cuadrar agendas para merendar, una misión imposible

El último mes está siendo agotador, tenemos una agenda que ni los ministros. Y no me refiero a la mía, que no está demasiado saturada, sino a la de los peques: cumpleaños, excursiones, fiestas del cole y guarde, actividades diversas... He tenido que crear un Google Calendar de proporciones gigantes porque en los casilleros del mes a veces no me caben todos los eventos. Y consultarlo en el móvil es aún peor, hay tantos puntitos en cada hueco diario que parece un almanaque flamenco.

Y como yo, el resto de colegas con niños. "¿Quedamos? No, que tengo bautizo. Y yo boda. Y yo comunión. Y yo viaje. Y yo médico....". Y así un largo etcétera que ha retrasado una merendola que llevo semanas queriendo realizar.

Hace más o menos un mes nos mandaron las nuevas variedades de la leche Nestlé Junior Crecimiento, un producto indicado a partir de los 12 meses, cargado de vitaminas y minerales adecuados para el crecimiento de nuestros enanos. En concreto eran de sabor Cereales y sabor Galleta, además de un pack de tres minibriks individuales de su sabor Original, para que nuestro pequeño Miguel, de 18 meses, la probara en compañía de amigos y familiares. Pero, claro, había que cuadrar agendas, una misión casi imposible.

El típico dicho de 'aquí te pillo, aquí te mato' ha sido de lo más socorrido para lograr el objetivo. Con los minibriks fue muy sencillo: a la salida de la guarde nos juntamos en el parque un ratito y los peques pudieron disfrutar de una merienda improvisada entre columpios y toboganes. Les debió gustar, porque se la tomaron en un plis plas, junto con un buen montón de galletas. A las mamás les pareció una idea muy cómoda para llevar y poder alternar los típicos zumos y batidos por una opción más nutritiva.

Pocos días después hicimos en casa una reunión improvisada con un par de vecinos de la misma edad del pequeño Miguel, a los que les dimos a probar la variedad de sabor Galleta. En general tuvo buena aceptación, aunque su carácter denso no pareció hacer mucha gracia a uno de nuestros invitados. El otro se llevó a su casa un brik de la versión de Cereales, con la que ha desayunado felizmente en los últimos días.

Pero yo tenía en mente una gran merendola con mis sobrinas, que acaban de cumplir un año. Y ahí la cierta lejanía que nos separa complicó bastante el asunto. Pero, por fin, hoy hemos podido juntarnos, curiosamente para celebrar el primer cumple de la más pequeña (y no vayáis a creer que superó sus 12 meses ayer, precisamente). Con la casa llena de tíos y primos pudimos conseguir que nuestros peques más peques brindasen a la salud de su prima con Nestlé Junior Crecimiento sabor Galleta, mojando tarta y gusanitos al estilo 'puño hasta el fondo del vaso'... rico rico.


A pesar de su textura densa, casi cercana a la de una papilla de cereales, tiene un regustillo dulce que a los peques les suele gustar. Es un producto con un precio relativamente elevado y, según la marca, está más adaptada que la leche de vaca para el desarrollo y el crecimiento de los niños de 1 a 3 años: aporta el 81% del hierro que necesita diariamente, ayudando a un desarrollo cognitivo normal, y contiene 13 vitaminas y zinc para ayudarles a crecer.

No obstante, su base es la leche de continuación, mientras que los pediatras suelen recomendar que a partir del año los niños tomen leche entera de vaca. De hecho, ninguno de los pediatras que han visto a mis hijos me ha recomendado (ni me ha desaconsejado) nunca las leches de crecimiento. En cualquier caso, puede ser un buen instrumento para que los peques que son más reacios a los lácteos tomen sus dos vasos diarios.

¿Y vosotros, habéis probado alguna vez productos de este tipo? ¿Qué resultados habéis obtenido?

jueves, 9 de junio de 2016

Viernes Dando La Nota #17: De mayor quiero ser hombre florero

Hace unos días debuté como tertuliana en el espacio que Amos de Casa tiene los jueves en el programa radiofónico matinal 'Hoy en Madrid', de Onda Madrid, presentado por Ely del Valle. Allí nos "enfrentamos" dos hombres dedicados a Sus Labores a tiempo parcial y dos autónomas de las que trabajamos desde casa también a tiempo parcial.

En concreto estábamos en la mesa: Amaia Fernández de Piojitos y Bollitos, psicopedagoga y mamá de dos niños que prácticamente cría ella sola por el trabajo de su marido; Víctor Sánchez, responsable de #siloshombreshablasen y padre separado con la custodia de sus dos criaturas (sí, en serio, existen); y Pedro Caballero, artífice de Amos de Casa y anfitrión de la jornada, encargado de su casa y de la crianza de sus tres hijos (¡que sí que existen!).

Precisamente el tema a tratar era el de si el AMO de casa está valorado por la sociedad: ¿lo consideramos una persona normal o un bicho raro? ¿Atiende a los grupos de WhatsApp escolares? ¿Es un gañán de las tareas domésticas? ¿Se siente despreciado por los corrillos de madres de la puerta del colegio? A estas y otras preguntas se contestaron en el programa que podéis escuchar aquí.

El caso es que mientras preparaba mi intervención radiofónica se me venían a la mente ráfagas de canciones dedicadas a la llamada de forma despectiva Mujer Florero. Sobre todo la que Ella Baila Sola nos dejaba en su primer disco de nombre homónimo en 1996.


A pesar de mi afinidad con el metal, las voces complementarias de Marta y Marilia siempre me gustaron y su temprana separación me dio hasta pena. Por separado perdieron todo su sex appeal musical.


Otra mítica que ha resonado en mi cerebro durante varios días fue la sintonía del programa televisivo de cocina 'Con las Manos en la Masa'. Una canción que deja claro quién era la que cocinaba en casa en aquella época y quién cambiaba el menú cuando volvía del trabajo porque le salía de los... mismísimos.



Pero no nos desviemos del tema. No pretendo con este post convertir al varón en Hombre Florero, sino divagar sobre lo que dio de sí aquel debate que, en el fondo, no fue tal, puesto que ambas partes coincidíamos en que ni las tareas domésticas ni la crianza de los hijos son cosa de mujeres.

En realidad es cuestión de enseñanza y aprendizaje, no hay más que ver cómo el costumbrismo social sigue convirtiendo a la mujer en principal receptora de las técnicas maternales sobre cocina, costura, limpieza y demás aspectos asociados al rol del ama de casa. Sin embargo, en el momento en que la mujer salió del entorno doméstico para trabajar las tornas empezaron a cambiar.

Un par de generaciones después de aquel momento hemos empezado a darnos cuenta de que si queremos que el panorama cambie debemos inculcarle a nuestros hijos e hijas que en casa somos un equipo y que todos por igual debemos arrimar el hombro en casa en la medida de nuestras posibilidades. Sólo así conseguiremos la verdadera igualdad.

¿Y cuándo sabremos que ese momento ha llegado? Probablemente cuando la expresión 'ama de casa' no vuelva a materializarse en nuestros cerebros y en los corrillos del colegio haya hombres y mujeres por igual.

 ¡FELIZ FIN DE SEMANA!

 

miércoles, 1 de junio de 2016

La orla

En los últimos días he estado pensando en lo mucho que han tenido que reinventarse los profesionales fotográficos con la tecnología digital. Sobre todo para hacer frente a la competencia desleal del amateur que se cree capaz de crear imágenes de calidad con un móvil, una cámara compacta, una bridge, una reflex de andar por casa... eso y un programa de retoque. El arte de la fotografía ha sufrido un atentado a mano armada y, lo peor, es que yo soy la primera que lo ha perpetrado.


"¿Por qué?", os preguntaréis. Pues porque me ha tocado hacer LA ORLA de los peques que este año acaban infantil en el cole, entre los que está mi hijo mayor. Bueno en realidad no me ha tocado, para ser justos habría que decir que me la he adjudicado. ¿Recordáis aquello que os comentaba en el post del Networking sobre todos los berenjenales en los que tiendo a meterme? Como tenía pocos, también me infiltré en el grupo organizador de la graduación.

Junto con otras dos mamás, hemos sacado y retocado más de 100 fotos (profes y niños con birrete y sin birrete) y he revivido mis tiempos mozos de maquetadora silueteando flecos, pelos rizados y demás elementos que han convertido la realización de LA ORLA en un espectáculo de circo, en el que el 'más difícil todavía' llega cuando el 90% de las madres te pide en tropel vía WhatsApp que le pases las fotos de sus churumbeles.

Ya, ya sé que no me he curado mucho el fotomontaje, pero no me daban los ojos para más


Pensaréis: "Esta tía es masoca, o no sabe que existen empresas que te hacen estas cosas". Ni lo uno ni lo otro (bueno, lo primero un poco sí). Os pongo en antecedentes: estamos en un colegio público en el que los papás gestionamos un fondo común de dinero a través de una cooperativa para sufragar los gastos de material que necesitan las profes para llevar a cabo sus clases: pinturas, pegamento, fotocopias, papel maché...

Con 30 euros anuales solventamos todo. El caso es que con lo que ha sobrado de los tres años de infantil tenemos que pagar los gastos de la graduación: decoración, birretes, bandas... y las orlas de todos los niños y profesores, intentando evitar pedirle más dinero a los padres, ya que no todos se lo pueden permitir. Por supuesto, ese fondo no da para contratar a nadie, así que la cibermamá (ex) maquetadora ha tenido que buscar una solución barata  y relativamente desleal para el sector fotográfico en los oscuros rincones de la red de redes.

Para ajustarnos al presupuestos hemos optado por una empresa de montaje de orlas online (igualito igualito que en la época del carrete de 24, ¿eh?) con la que se puede conseguir un producto muy aceptable por menos de 3 euros la unidad. Por si os fuese de utilidad, os dejo aquí algunas de las empresas que hemos sopesado:


ORLAONLINE: Esta ha sido la opción ganadora. Se trata de una empresa localizada en Jerez de la Frontera que se pasa tu diseño a PDF y te manda las copias que le pidas en poco más de una semana: en DinA4 o DinA3, en papel fotográfico o cartulina estucada, con packs de fotos de carnet, de cartera... Tienen un montón de plantillas para elegir y es tremendamente intuitiva y fácil de usar. Lo único que hay que hacer es acoplar las fotos que tú saques a la maqueta que ellos proponen.

Otro de sus grandes pros es que permite descargar de golpe todas las imágenes para la orla y colocarlas sobre la marcha. Y no te obliga a ponerle apellidos a los protagonistas de la foto. El precio mínimo es de 2 euros para una orla en A4 con 6 euros de gastos de envío (aunque si sobrepasas los 60 euros de pedido, los gastos de envío son gratis).

Pantallazo de OrlaOnline


ORLA INTERACTIVA: Tiene tipografías más 'exóticas' y diseños más clásicos, aunque el listado es mucho más pequeño y menos flexible que en el caso anteior. Además, sale más caro: el precio mínimo son casi 3 euros por unidad. Por otra parte, hay que meter las fotos una por una y no parece dejarte opción a poner sólo el nombre del alumno: es obligatorio meter, por lo menos, un apellido. Un rollo, vamos. Eso sí, lo compensan con envíos rápidos en menos de 48 horas.

Pantallazo de Orla Interactiva
ORLAS INFANTILES: Otro concepto de orla que a mí, personalmente, me horripila pero que hasta cierto punto es original: Frozen, Pinocho, UP... hay un montón de opciones y temáticas e, incluso, te diseñan tu propio fondo si no te encaja ninguno de los que tienen. En este caso no es el internauta el que maneja el cotarro: sólo mandas las fotos, pides una plantilla y ellos te lo montan y envían. Los precios no están estandarizados, se los da la empresa a cada cliente a medida, pero todo apunta a que serán más caros que las opciones anteriores.


¿Y vosotros? ¿Habéis usado alguna vez
aplicaciones web como éstas?
¡Contadnos vuestra experiencia!

lunes, 16 de mayo de 2016

Networking

El padre analógico me dice muchas veces que no sabe cómo lo hago para meterme en embolados para los que no tengo tiempo. No, no se refiere a este blog, en el que escribo siempre que puedo, a veces con un gran esfuerzo para mantener cierta frecuencia. Me lo dice por mi participación en la Asociación de Comunicadores de Biotecnología (AcB), de la que ya os hablé en otro post.

Yo le comento que, además de ser un tema que me gusta, es una forma ideal de hacer networking, algo vital en esto del 'frilancismo' periodístico: no se consiguen solo contactos, sino relaciones de confianza con posibles clientes, como nos decía hace unas semanas el mentor Antonio Domingo en un curso de mis vecinos del coworking Fangaloka.

Precisamente en unas horas (el 17 de mayo, martes, a las 10 horas) ésta vuestra cibermadre se va a convertir en la próxima 'profesora' del coworking en cuestión para hablar de cómo plantear una estrategia básica de comunicación a todos aquellos que quieran acercarse. "Eso está muy bien pero, ¿tienes tiempo?", me pregunta la abuela con cierta sorna. Es cierto que voy un poco justa, pero es una buena oportunidad para conocer a personas interesadas en contratar mis servicios... ¡y además cerca de mi oficina! Puro networking.


"Pero sigue, sigue contándole a tus lectores, a ver si alguno me da la razón", canturrea el padre de las criaturas mientras me señala los deberes que tengo pendientes como miembro activo de la Comisión de Festejos de San Pedro Palmiches. Es un pueblo pequeño de la provincia de Cuenca, la tierra en la que nació mi madre y que siempre es un gusto visitar aunque no haya 4G. Apenas tiene 50 personas censadas y no cuenta con fondos para celebrar sus fiestas patronales.

Por eso nos pasamos el año poniendo el cazo para que durante unos pocos días del verano los abuelillos puedan echarse unos pasodobles y sus nietos puedan bailarse unos pogos en la plaza a ritmo de Reincidentes y compañía. Por supuesto, ésto también tiene que ver con el networking. Lo de poner el cazo y lo de los pogos en la plaza. Porque todos los que allí vamos nos conocemos, intimamos con una copa en la mano, sabemos de nuestras penas y nuestras alegrías y más de uno y más de dos cierra negocios durante el campeonato de mus o preparando los juegos de los niños en EL bar (sólo hay uno).

Imagen de Yo Digital modificada por Musolari


LA TRAMPA COLEGIAL
Pero si hay un entorno propicio para el networking de una madre trabajadora ese es el patio del colegio/guardería/escuela infantil. Allí, entre corrillo y corrillo, se cuecen las extraescolares del próximo curso, los disfraces de carnaval, los detalles de la fiesta de graduación... se conoce a fondo a tanta gente. Aunque no siempre de las mejores maneras. Porque la mayoría de las veces los padres somos peores que los niños.

Aunque lo parezca por mis palabras y por mi profesión, no ejerzo como Radio Patio Portera de Barrio, sino como Presidenta del AMPA. Y esto ya no es networking, es deporte de riesgo. Es una de las peores labores del mundo, sobre todo en un cole público en el que hay que estar pendiente de subvenciones, fechas, papeleos... un rollo que da mucho trabajo y ningún beneficio.

Firmaba yo por captar a tanta gente en una reunión de nuestro AMPA
Yo entré como tesorera el año que Dani empezaba el cole, bajo la amenaza de que el AMPA se iba al garete y con ella las tan necesitadas actividades extraescolares para estirar la jornada. Tres años más tarde, lidero una asociación que languidece por la falta de compromiso de muchos padres que prefieren criticar a recibir críticas.

No me voy a quitar méritos, está claro que algo estamos haciendo mal para no contar con más apoyos. Pero igual que el nuestro están la mayoría de colegios de nuestra zona. ¿Por qué? Muchos papás alegan que trabajan (como yo) y no pueden comprometerse; otros, como no trabajan y no llevan a sus hijos a las extraescolares, ni se lo plantean. Y mientras, el estamento que debería enlazar de forma sólida a padres con profesores sobrevive a duras penas sin poder desarrollarse plenamente.

A toda esta amalgama 'networkingniana' hay que añadirle el trabajo diario como periodista freelance más la crianza de dos pequeños torbellinos y otros quehaceres de la vida cotidiana como querer un poco al padre analógico, que últimamente se queja un poco de que no le hago ni caso. Y tiene razón. Así que, para aliviar mi carga, el curso que viene no renovaré cargos y dejaré paso a las nuevas generaciones. Porque si hay algo que me ha enseñado la vida es que hay que reinventarse para sobrevivir, y en mi caso quitarme labores de encima sí que es cuestión de supervivencia. A ver si lo consigo.