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miércoles, 4 de enero de 2017

Propósitos de Año Nuevo

Lo primero de todo, ¡¡Feliz 2017!! Qué sería de estas fechas sin los típicos propósitos de Año Nuevo, ¿eh? Que si el gimnasio, que si el fumar, que si la lorza... Yo este año pensaba que no tenía nada pendiente (lo de la lorza lo he dado ya por imposible), pero resulta que no, que todavía me quedan cosas en el tintero.

Me lo acaba de recordar la Fundación Española del Corazón, con la que colaboramos hace unas semanas para grabar un vídeo 'sorpresa' del que no supimos gran cosa hasta que nos vimos frente a las cámaras. Aquí queda el post de recordatorio de aquel momento. Y aquí está el resultado.



Como os podréis imaginar, mi condición de 'ciber' es directamente proporcional a mi condición de 'sedentaria', a pesar de que intento no faltar al gimnasio tres veces en semana y de que las tardes de salida del cole y extraescolares son frenéticas (andando o en bici, que el coche se lo lleva el padre analógico para currar). Pero sí que es verdad que con los peques no hago todo el ejercicio/juego que debiera: vemos la tele sentados, jugamos sentados, leemos sentados... sobre todo en invierno, que lo de salir a la calle a jugar por la noche y con frío nos tira para atrás.

Por eso, mi propósito de este año es el de transformar nuestras horas libres en más tiempo de calle y pelota, para que sepan cómo deben cuidar de su corazón desde su más tierna infancia.

¿Y vosotros? ¿Os apuntáis al reto #deporteenfamilia?

martes, 20 de septiembre de 2016

Trae el móvil que ya le curo yo la herida al muchacho

Después de varias semanas de 'vacaciones' blogueras, vuelvo al ataque rememorando el verano en los pueblos y sus consecuencias. No me estoy refiriendo al ingente consumo de helados, cervezas, tapitas y al consecuente aumento de la lorza materna y paterna. Sino a las constantes caídas de las criaturas (las del pantano no, las que viven en casa con nosotros).

En realidad debería puntualizar: si uno de los dos hijos tecnológicos debe ser protagonista de esta historia, ese es el pequeño y temerario Godzilla, que en mes y medio se ha hecho todas las costras y se ha dado todos los golpes que su hermano ha acumulado en sus seis años y medio de vida.

Curarles ya es coser y cantar: que si agua y jabón, que si arnica, que si clorhexidina... y si nos queda alguna duda, a la Curopedia. Se trata de una web desarrollada por la marca de tiritas y apósitos Hartmann (no podía ser de otra forma) que puede sacarnos de muchas dudas cuando no nos fiamos mucho de la experiencia de las abuelas o los primos enfermeros no pueden cogerte el teléfono.


He estado oteando la web en los últimos días y, más allá de los mil y un productos que nos proponen para curar según qué heridas, me ha servido para conocer algunos de esos falsos mitos que tenemos arraigados en el fondo de nuestro cerebelo, como por ejemplo:

- Las heridas curan y cicatrizan más rápido si las dejamos al aire libre: Para que una herida cicatrice correctamente debe cubrirse durante varios días. Cubrir la herida ayuda al proceso de cicatrización y además la protege ante posibles infecciones. Por otra parte, si la herida es reciente, los rayos solares pueden provocar una inflamación mayor.

- Ahora te soplo para que no te pique y para que salga la arenilla: No se debe soplar la herida o el corte, ya que en la boca proliferan las bacterias. También es importante tener en cuenta que no se debe extraer ningún cuerpo punzante incrustado en la herida porque podría desencadenar una hemorragia.

- Hay que lavar bien con agua y jabón: No es un mal consejo, aunque no todos los jabones son aptos para limpiar heridas e incluso algunos pueden llegar a retrasar el proceso de cicatrización. Mejor lavar las heridas recientes con suero fisiológico.

También ofrecen trucos caseros para tratar estos pequeños accidentes domésticos: La miel, por ejemplo, es un desinfectante natural que ayuda a proteger las heridas producidas por una quemadura. Por su parte, el aceite esencial de lavanda tiene propiedades analgésicas y antisépticas. Y el té negro puede aliviar las molestias de una quemadura si se limpia con bolsitas empapadas en agua fría.

¡No te acostarás sin saber una cosa más! (Dior, hablo como mi madre).

ONCE UPON A TIME...
Releo lo escrito y recuerdo cómo lo hacían nuestros padres con nosotros. Yo, según llegaba con las rodillas desolladas tras una ostia aparatosa caída con la bicicleta (en la que montaba, como no, sin protecciones diversas, como mandan los cánones) lo primero que recibía era un palo para morder y un chorreón de agua oxigenada. Eso con suerte, porque a veces sólo había alcohol de 96º. El pretexto: había que desinfectar y con eso se mataba todo.


En esos primeros minutos críticos eran habituales comentarios del tipo "pero mira que eres exagerada, tampoco es para tanto"; "si es que ves un poco de sangre y te vuelves loca"; "no te quejes tanto que el agua oxigenada no pica"; o "la espumilla y las burbujas son buena señal, eso quiere decir que se está curando". Y mira por donde ahora me veo yo repitiendo algunos de esos mantras (Diorrrrr, otra vez no...).

Luego llegaba el momento pringue: esa mercromina radiactiva, "lo mejor para cicatrizar", que acababa manchando a todo aquel que pasase a nuestro alrededor (a pesar de que se echaba con cuentagotas). Años más tarde, ésta pasó de moda en favor del Betadine que, a estas alturas de la vida, ya está de capa caída.

La única marca que parece haber perdurado en el tiempo ha sido Cristalmina, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos cambiando un cuentagotas por un vaporizador (lo que son las cosas).

Y seguro que los abuelos tienen mucho que contar de su 'época dorada': torniquetes, sanguijuelas, aceite de hígado de bacalao, bálsamos de romero... No sé cómo sería en la gran ciudad, pero lo que me cuentan mis padres de su infancia en el entorno rural pone los pelos de punta. Lo suficiente para no hacerse una herida en la vida. Para ellos nosotros somos unos 'blanditos', lo mismo que para nosotros nuestros pequeños saltamontes. Pero lo cierto es que, por mucho que se nos llene la boca diciendo que los tiempos pasados siempre fueron 'mejores', los guarrazos, las costras y las rodillas y codos desollados siguen ahí, impertérritos al paso del tiempo.

Y ahí deberán seguir para curtirnos en lo bueno y en lo malo, porque al fin y al cabo, la manera más eficaz de aprender a levantarse es caerse una y otra vez. Eso sí, si llevas el Arnidol a mano, tanto mejor.

¿Y tú? ¿Recuerdas tus costras de tiempos mozos?
¿Te ha tocado curar algún corte imposible?
¿Conoces alguna de esas falsas creencias que pueda ilustrar nuestras incursiones futuras?

¡Cuéntanos tu experiencia!

viernes, 19 de febrero de 2016

A vueltas con la vacuna de la varicela



Esta semana mi sistema interno y habitualmente controlado de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde (o sea, de la periodista Gema L. Albendea y la cibermadre Carla Alabarda) ha cortocircuitado por unos instantes. Me ha tocado ir a cubrir el encuentro Últimas novedades en vacunación infantil, organizada por el laboratorio Sanofi Pasteur MSD, y allí me he encontrado con que también iban a presentar los datos de la encuesta sobre vacunas que la Comunidad Madresfera nos pasó recientemente (de hecho, me ha servido para conocer con tranquilidad a la superjefa madresférica, Mónica de la Fuente. Más maja…).

Mientras apuntaba en mi portátil, mi cerebro ha ido repartiendo la información en dos sacos diferentes con relativa dificultad: “esto para el periódico, esto para el blog”. Y aquí estoy, a punto de soltaros el rollo.

La charla estuvo comandada por dos pediatras: el doctor Federico Martinón, que también es investigador clínico del Hospital Clínico Universitario de Santiago, y la doctora Mara Garcés, también miembro del Área de Investigación en Vacunas del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) de Valencia. Ambos nos han hablado, principalmente, de varicela, una de las enfermedades cuyas vacunas han generado mayor polémica en los medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales en los últimos años.

Se ha generado tal cantidad de contenidos al respecto que hemos terminado infoxicados (un pedazo de palabro que cada vez se oye más y que hace referencia a la saturación de información que nos da internet) y, en consecuencia, acojonados porque nuestros hijos muriesen de varicela, algo que no es imposible pero sí altamente improbable. Así nos lo confirmó el Dr. Martinón, que como pediatra también entonó el mea culpa: "Es probable que parte de la inquietud la hayamos generado nosotros exigiendo el regreso al calendario de la vacuna de la varicela", reconoció.

Pero pongámonos en situación, por si todavía hay alguien que no sabe de qué va la vaina. Nos centraremos en la vacuna de la varicela, que es la que más ha dado de que hablar. De repente, en 2013, desapareció del calendario vacunal de casi todas las comunidades autónomas (excepto del de Navarra, Ceuta y Melilla) y de las farmacias, teóricamente por su ineficacia, aunque no eran pocos los que decían que era más bien por ahorro. La Asociación Española de Pediatría puso el grito en el cielo y la ha estado reclamando desde entonces, alegando que traería un grave problema de salud pública. Es decir, más enfermos, más contagios y mayor presencia en centros hospitalarios... o sea, que si lo que se quería era reducir costes, se consiguió todo lo contrario. Eso sin contar con que la varicela es una enfermedad altamente contagiosa y que puede convertirse en peligrosa si se desarrolla en adultos.

Esta situación provocó también que muchos padres, preocupados por no poder cubrirles las espaldas a sus hijos ni por la vía pública ni por la privada, saliesen fuera de España a comprar el medicamento en cuestión o, peor aún, que la solicitasen por internet sin ningún tipo de precauciones sanitarias (afortunadamente los menos). "La vacuna de la varicela se convirtió en una herramienta codiciada que llevó a muchas familias a asumir riesgos", afirmó la responsable de marketing y comunicación de Sanofi, Marta Reyes.

Ahora toca ponernos al día de nuevo: desde el 1 de febrero la vacuna de la varicela ha vuelto al mercado, y tiene un precio que ronda los 45 euros. No obstante, la Seguridad Social ya la está financiando en según qué casos y en qué comunidades. Aquí os dejo un listado aportado durante la jornada, aunque tened en cuenta que todo es susceptible de cambiar en este país nuestro de incertidumbres:

- Andalucía: Ya se está suministrando. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 12 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento. Los niños que perdieron la segunda dosis sólo tendrán financiada la de los 12 años.

- Aragón: Empezará en abril. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 12 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento.

- Asturias: Empezará en abril. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 10 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento.

- Baleares: Sin información.

- Canarias: Empezará el 1 de abril. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 10 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento.

- Cantabria: No se sabe cuándo empezará. Dos dosis, a los 15 meses y a los 3 años.

- Castilla y León. Empezará el 1 de abril. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 10 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento. También se pondrá en marcha un programa de 'rescate' de los niños que perdieron la segunda dosis.

- Castilla-La Mancha: Empezará el 1 de abril. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 10 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento. Los niños que perdieron la segunda dosis sólo tendrán financiada la de los 12 años.


- Cataluña: Sin información.

- Extremadura: Sin información.

- Galicia: Empezará el 1 de abril. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 12 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento.

- La Rioja: Empezará en abril. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 12 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento. También se pondrá en marcha un programa de 'rescate' de los niños que perdieron la segunda dosis.

- Madrid: Ya se está suministrando. Tres dosis, a los 15 meses, a los 3 años y a los 12 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento. También se ha puesto en marcha un programa de 'rescate' de los niños que perdieron la segunda dosis, pero sólo hasta los 5 años. Pasada esa edad, sólo tendrán financiada la de los 12 años.

- Murcia: No se sabe cuándo empezará. Una dosis a los 11 años.

- Navarra: No ha dejado de suministrarla nunca. Dos dosis, a los 15 meses y a los 3 años.

- País Vasco: No se sabe cuándo empezará. Tres dosis, a los 15 meses, a los 4 años y a los 10 años, siempre que no se haya pasado la enfermedad antes de ese momento.

- Valencia: Sin información.

Aquellos que quieran ponerle a sus hijos la segunda dosis fuera de su calendario, tendrán que comprarla previamente en la farmacia, tomando las precauciones que sean necesarias para no romper la cadena del frío, imprescindible para que la vacuna no pierda efectividad. En cuanto al intervalo de tiempo que debe pasar entre dosis y dosis (para aquellos que la consiguieron fuera del mercado español), desde Sanofi apuntan que debe haber, al menos, un mes entre una y otra.

No obstante, antes de tomar alguna decisión en este aspecto, dejad a Google de lado y consultad siempre con vuestro pediatra. Os evitaréis muchos quebraderos de cabeza.