Esta semana no es como las otras. La música en nuestra casa hoy suena triste, mucho más con la lluvia de fondo. Mucho más cuando estás esperando una llamada, un adiós sin palabras.
Nuestra yaya se nos va. La última bisabuela que nos queda está en el hospital, apagándose lentamente. Con sus 91 años, cumplió con el refrán de 'Mujer enferma, mujer eterna'. Pero a esa eternidad le quedan horas. Es más, para ella ya se ha terminado, ya está dormida para no despertar. Con la lluvia de fondo.
No tengo grandes ganas de escribir, las cosas como son, pero ella merece una canción de despedida. Además, para este VDLN tenía previsto seguir con esos discos que acaban de cumplir los 30 (61 menos que Elvira). Curiosamente con el Slippery When Wet de los Bon Jovi de pelos cardados, pañuelos de colores vistosos, hombreras y botas con espuelas. En este disco uno puede encontrarse otra de esas joyas que nunca faltan en el break rockero de las orquestas de las fiestas de pueblo: Livin' on a prayer (vuelvo a dejaros los enlaces, que sé que os gustan los clásicos).
Pero no es el único hit del tercer largo de la banda de New Jersey: You give love a bad name y Wanted dead or alive también pueden escucharse en esta maravilla de disco, el primero de Bon Jovi en el que el productor y compositor Desmond Child metió sus manos (resumen para los que no le conozcáis: una máquina de éxitos musicales, responsable de muchos temazos de Meat Loaf, Aerosmith, Kiss, Cher, Ricky Martin y una larga lista en la que, por supuesto, Bon Jovi tiene un sitio especial).
Pero no se trata de dejar sus temas más conocidos, sino de destacar alguno de los que quedó en segundo plano. En una ocasión normal hubiese escogido un tema más cañero, pero las circunstancias me han empujado a elegir Never say goodbye.
Sabemos que es ley de vida, que aunque tenía la cabeza en su sitio y siempre tenía en mente a sus bisnietos este día tenía que llegar. Con ella se va la última de una generación que sobrevivió a la Guerra Civil; una mujer que paseó diariamente por el Madrid de la posguerra; que, con una salud endeble, superó la muerte de una hija y lo dio todo por su otra pequeña después de quedarse viuda a los 40. Vivió momentos difíciles, sí, y otros muchos también dulces.
Qué triste es perderla. La vamos a echar mucho de menos, pero no le vamos a decir adiós, porque va a seguir con nosotros, en nuestro recuerdo, en nuestro corazón. Siempre.
Últimamente no paro de recibir malas noticias de gente de mi entorno, más o menos de mi edad, que se marcha de repente al otro barrio. Así, sin comerlo ni beberlo. Tanto ha sido que he empezado a plantearme determinadas cosas partiendo de la hipótesis de que la próxima podría ser yo. No me he parado en las típicas frases del estilo "no he disfrutado de todos estos años"; "tengo que viajar más, que esto son dos días"; o "debería hacerme un seguro de vida". En realidad me he percatado de que nunca le he dicho a aquellos que día tras día comparten mis pesares cómo quiero que sea mi despedida final. Así que voy a aprovechar este #VDLN para anotar mis últimas voluntades con ritmo.
Empecemos con Avantasia (sí, me repito más que el ajo, pero aún me dura el subidón del concierto de hace unas semanas). Su tema 'Death is just a feeling' es evocador, sugerente, sobre todo para una persona que, como yo, ha perdido la fe. Sin duda, este debería ser mi epitafio.
Como no hay vídeoclip, os dejo imágenes de su actuación en Wacken Open Air (un festival al que todo heavy debería ir al menos una vez en su vida) del año 2011. Allí estaba yo, saltando como una loca, cantando como una histérica, volando sobre el respetable pasando de mano en mano hasta llegar al foso junto al escenario... una experiencia única que le recomiendo a todo el mundo.
Si la muerte viene esta noche a verme debéis saber que lo primero que tenéis que hacer conmigo es repartir todo lo que valga de mí misma: riñones, hígado (espero que todavía funcione), pulmones, corazón, ojos, orejas... pero no para hacer un caldito, ¿eh? Sino para que lo aproveche otro que todavía tenga carrete. Porque, ya sabéis, el espectáculo debe continuar (y yo siempre fui un poco siesa para las artes escénicas).
Lo que Bowie ejecutó con 'Lazarus' poco antes de morir ya lo había logrado de forma parecida años atrás Freddie Mercury con la ayuda de sus compañeros de Queen. Cada vez que escucho 'The Show Must Go On' se me ponen los pelos de punta, pensando en ese grande de la música que grabó su voz de forma desgarradora sabiendo que se iba para no volver.
Si la muerte viene esta noche a verme recordad que aunque estoy bautizada y tengo un pasado oscuro de catequista y guitarrista eclesiástica, no quiero curas ni misas ni responsos. Llevad al tanatorio unas cervecitas y brindad por mí. Eso sí, decidle a mis peques que me he ido al cielo y que les cuidaré desde allí. Es un poco hipócrita por mi parte, lo sé, pero la muerte de una madre a temprana edad es una cruel realidad que hay que dulcificar, ¿no creéis?
Otra mítica, esta vez de Eric Clapton. 'Tears in heaven' es un emotivo homenaje del cantante a su hijo Conor, que se cayó accidentalmente de un piso 53 cuando tenía cuatro años. Me impresiona profundamente ver imágenes en directo de esta canción, cómo Clapton llena la escena con su presencia y pone todo su sentimiento sin flaquear. Yo no podría (de hecho, a medida que voy escribiendo este post se me van saltando las lágrimas, y eso que es todo en sentido figurado...). Da la impresión de que 'Tears in heaven' fue, es y será su particular terapia para asumir y aceptar algo tan duro como la muerte de un hijo.
Si la muerte viene esta noche a verme tened en cuenta que no quiero entierros, ataudes ni lápidas (a ver dónde ponéis ahora el epitafio). Una incineración, eso es lo mejor. Así abultaré poco, iré ligera de equipaje, y no tendréis que ir a llevarme flores ni limpiar mi lápida cada 1 de noviembre. No quiero ser un gasto ni un engorro para los que más quiero después de muerta. Lo cierto es que sería bonito que fueseis cogiendo pequeños puñaditos de lo que quede de mi persona y los dejaseis volar en esos lugares que marcaron mi vida: en mi barrio, en el pueblo, en el campus donde me enamoré, en los acantilados de Cimadevilla, en Cabo Norte...
No es precisamente un tema sobre la muerte, 'Back to Black' más bien es un canto a la infidelidad y al final de una relación, pero el vídeo siempre me ha gustado y cuadra con el tema.
Como su autora...
Vaya voz tenía Amy Winehouse, qué pena que nos dejase tan pronto.
Si la muerte viene esta noche a verme intentaré ser tan chapas con ella como con vosotros, a ver si así la engatuso y me da un poco de tregua. Pero si no hay suerte, entrad en mis cuentas de Twitter, Facebook, Instagram, Google+... y dejad un post de despedida en cada una de ellas (en la de Instagram con una foto bucólica de buen gusto). Y, por supuesto, no os olvidéis de cerrar con dignidad el blog de ésta, vuestra Cibermadre, que os quiere y os aprecia.
Sí, remato la faena poniéndome un poco moñas con los Kamelot de Roy Khan, el que fuese el Enrique Iglesias del metal, ahora convertido en predicador (qué irónico, ¿no?). 'Love You to Death' se publicó en su álbum 'Ghost Opera', y aunque de primeras parece un tostón de canción, gana puntos a medida que avanza el minutaje... es lo que tienen los grupos progresivos.
Tenedme siempre presente, recordadme en esos pequeños detalles de la vida cotidiana como yo hago ahora con los que me faltan. Que cada canción que escuchéis os llene de gratos recuerdos a mi lado. Sabed que pienso llevarme todo vuestro amor y cariño allá a donde vaya. Eso y mucha buena música.