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viernes, 18 de noviembre de 2016

#23 Viernes Dando La Nota: Cosecha del 86 - Keeper of the Seven Keys

Esta semana escribo el VDLN desde el metro, mientras reescucho uno de esos discos que, aunque no vio la luz hasta 1987, se puede considerar de esa gran añada musical que fue la del 86: Keeper of the Seven Keys Part I de Helloween. Surgida en Hamburgo a principios de los 80, esta banda alemana está considerada una de las precursoras del power metal. Desde entonces la formación ha sufrido todo un cúmulo de variaciones que algunos fans siguen sin superar.

Tanto es así que, después de muchas vueltas (y, seguramente, de muchas bajadas de pantalones), los miembros actuales han decidido  hacer una gira mundial incluyendo en el set a los antiguos miembros más míticos: Kai Hansen, que fue fundador, compositor, guitarrista y hasta cantante de la banda, y que se marchó "por desavenencias diversas" a montar Gamma Ray por su cuenta y riesgo; y Michael Kiske, cantante de voz prodigiosa (un poco Farinelli) que en 1993 se iba de Helloween "por desavenencias diversas mucho peores que las de Hansen" después de finiquitar el que está considerado el peor disco del grupo, el que no debe ser nombrado... ¡Chameleon! (jesús).

Ambos fueron parte fundamental para la elaboración de ese delicioso caldo musical que fueron los Keeper... porque hubo dos, el segundo mejor que el primero (o eso dicen las ventas), que no salieron a la vez porque la productora no quiso. Gran visión comercial la suya.


Aquí están los cinco 'pipiolines' encargados de darle forma a Helloween en 1986. Ahora ya sólo quedan los dos de arriba empezando por la izquierda. Los dos de abajo son los 'desterrados' (con mucho más pelo del que ahora tienen) que se van a unir en la nueva gira. ¿Y el que queda? Fallecido. Una triste historia empañada por las drogas.

No sabemos si es la edad, o si necesitaban un buen reclamo para llenar estadios, pero parece que todos se van a subir de nuevo al autobús de gira (más bien, y aunque suene menos romántico, al avión) treinta años después de aquel primer Keeper, conformando el tour Pumpkins United. ¿Terminarán tirándose las calabazas a la cabeza?

Halloween es la canción final de Keeper of the Seven Keys I. Dura más de 13 minutos y, desde mi punto de vista, está sobrevalorada por los puristas de la banda (demasiadas idas de olla). Os dejo el vídeo como mera curiosidad,
por ese puntito cutre ochentero que tanto atrae a los nostálgicos


A diferencia de los anteriores protagonistas de VDLN: Cosecha del 86 -Europe y Bon Jovi-, Helloween nunca ha sonado en las fiestas de ningún pueblo español (excepto en la radio de alguna peña), ni tiene ningún temazo habitual en Rock FM, así que en este caso me voy a deleitar colgando la mejor canción del disco, la que no suele faltar en ninguno de sus conciertos (ni en los de Gamma Ray): Future World, de la que no he encontrado vídeo pero que se puede escuchar aquí a las mil maravillas.


La noticia de la reunión ha dado una alegría a muchos fans, aunque para ser justos, no es la primera. Hace nueve años Helloween se recorrió medio mundo con su Hellish Rock Tour, acompañados de Gamma Ray (con Kai Hansen como invitado estelar) y de Axxis. De hecho, ésta vuestra Cibermadre les acompañó en su paso por España metida en el autobús de gira de Axxis durante cinco días (ojo, como periodista de investigación, no me toméis por una groupi).

Fue una experiencia cojonuda imborrable de la que me llevé grandes recuerdos. De hecho, me gustaría dedicar este post a José María, un chaval de Málaga que puede considerarse el mayor superfan de Helloween de Despeñaperros para abajo. Aquel chico se cogió una semana de vacaciones, se compró entradas para todos los conciertos de la gira por España (Barcelona, Lugo, Bilbao, Madrid y Granada), se hizo cientos de kilómetros por nuestra geografía siguiendo la estela de su grupo favorito, durmiendo en el coche... Al final, como coincidíamos en todos los conciertos, trabamos amistad.

Pero esa es otra historia que merece su espacio propio en otro VDLN...

¡FELIZ FINDE A TODOS!



viernes, 6 de mayo de 2016

Viernes Dando La Nota #16: De consolas y guitarras de plástico

Mientras el padre analógico está de farra musical viendo a Muse en el Palacio de los Deportes (fatal vive el tío), ésta vuestra Cibermadre se ha puesto a teclear una vez acostadas las fieras, sin saber muy bien si va a poder aguantar el peso de sus pestañas.

Esta semana voy a aprovechar el Viernes Dando la Nota para hablar sobre el Guitar Hero, videojuego mítico donde los haya cargado de buenos temas, entre ellos el 'Knights of Cydonia' de Muse que lleva sonando en mi cerebro desde esta mañana (el vídeo es de traca, os lo dejo por si alguno no lo habéis visto).


Por mucho que yo me empeñe en contaros que soy una Cibermadre súper puesta en temas tecnológico, lo cierto es que en el campo de las videoconsolas estoy muy (muy muy) desfasada. De hecho, lo más moderno que hay en mi casa es una Play Station 2, comprada pocas semanas antes de que saliera la PS3. Vamos, un saldo más que amortizado con cuatro juegos (entre ellos el Gran Turismo 4 y el Tekken 3), dos mandos y nosecuantas pichorradas más.

A ello pude añadir un porrón de juegos a precios irrisorios, entre ellos distintas ediciones del Sing Star y, sobre todo, del Guitar Hero a las que he dado menos tute del que me hubiese gustado. Es más, compré dos juegos de guitarras con la idea de poder usarlas a la vez en un futuro incierto. No con mi compañero de andanzas, que nunca ha sido muy amigo de los videojuegos, sino con mis posibles hijos. Por supuesto, mucho antes de estar, si quiera, programados.

Ocho años (y dos hijos) más tarde, la guitarra supletoria sigue guardada en su caja. A Dani, que tiene 6 años, le queda aún grande. Además, de momento prefiere los juegos de Eye Toy. En cuanto a mí... bueno, yo apenas juego, básicamente porque no me da la vida. Pero de vez en cuando recuerdo con dulzura aquellos tiempos de apretar botones y levantar la 'guitarra' para conseguir estrellas; de aquellos duelos con Morello, con Slash... ¡y con el Demonio en el Lou's Inferno a ritmo de 'Devil went down to Georgia' de The Charlie Daniels Band! En versión metal, claro... Por lo visto, Slash y Tom Morello, encantados con el proyecto, grabaron y compusieron música original de batalla para el videojuego. En cuanto al duelo con el diablo, está interpretado por el guitarrista Steve Ouimette.





También recuerdo a los personajes personalizados que me fabricaba: unas punkies turgentes, vestidas con medias rotas y pintadas como puertas. Imposibles de olvidar esas canciones míticas que no me cansaba de practicar: 'Anarchy in the UK', de Sex Pistols; 'Talk dirty to me', de Poison; 'Welcome to the jungle', de Guns and Roses; y la divertidísima 'Holiday in Cambodia', de Dead Kennedys.


 ¿Y qué hay de aquellos solos imposibles de dominar... malditas 'Black Magic Woman' de Santana y 'Raining Blood' de Slayer, qué guerra me dieron.


Por supuesto, también me sirvió para descubrir el lado amable de aquellos grupos que había desterrado de mi catálogo musical, como Slipknot y su 'Before I Forget' o Pearl Jam y su 'Even Flow'. ¡Y para descubrir a Tenacious D y su Púa del Destino!


Hay quintillones de temazos, heavies y no tan heavies, para descubrir edición tras edición. Si no te has lanzado aún, ¿a qué esperas? Sólo necesitas una PS2, una guitarra de plástico con cinco botones de colores en el mástil y algún que otro CD... minucias fáciles de encontrar en Wallapop.

¡¡ESTE FINDE TODOS A TOCAR!!

viernes, 1 de abril de 2016

Viernes Dando La Nota #14: Por si la muerte viniera a verme

Últimamente no paro de recibir malas noticias de gente de mi entorno, más o menos de mi edad, que se marcha de repente al otro barrio. Así, sin comerlo ni beberlo. Tanto ha sido que he empezado a plantearme determinadas cosas partiendo de la hipótesis de que la próxima podría ser yo.

No me he parado en las típicas frases del estilo "no he disfrutado de todos estos años"; "tengo que viajar más, que esto son dos días"; o "debería hacerme un seguro de vida". En realidad me he percatado de que nunca le he dicho a aquellos que día tras día comparten mis pesares cómo quiero que sea mi despedida final. Así que voy a aprovechar este #VDLN para anotar mis últimas voluntades con ritmo.




Empecemos con Avantasia (sí, me repito más que el ajo, pero aún me dura el subidón del concierto de hace unas semanas). Su tema 'Death is just a feeling' es evocador, sugerente, sobre todo para una persona que, como yo, ha perdido la fe. Sin duda, este debería ser mi epitafio.
Como no hay vídeoclip, os dejo imágenes de su actuación en Wacken Open Air (un festival al que todo heavy debería ir al menos una vez en su vida) del año 2011. Allí estaba yo, saltando como una loca, cantando como una histérica, volando sobre el respetable pasando de mano en mano hasta llegar al foso junto al escenario... una experiencia única que le recomiendo a todo el mundo.


Si la muerte viene esta noche a verme debéis saber que lo primero que tenéis que hacer conmigo es repartir todo lo que valga de mí misma: riñones, hígado (espero que todavía funcione), pulmones, corazón, ojos, orejas... pero no para hacer un caldito, ¿eh? Sino para que lo aproveche otro que todavía tenga carrete. Porque, ya sabéis, el espectáculo debe continuar (y yo siempre fui un poco siesa para las artes escénicas).




Lo que Bowie ejecutó con 'Lazarus' poco antes de morir ya lo había logrado de forma parecida años atrás Freddie Mercury con la ayuda de sus compañeros de Queen. Cada vez que escucho 'The Show Must Go On' se me ponen los pelos de punta, pensando en ese grande de la música que grabó su voz de forma desgarradora sabiendo que se iba para no volver.


Si la muerte viene esta noche a verme recordad que aunque estoy bautizada y tengo un pasado oscuro de catequista y guitarrista eclesiástica, no quiero curas ni misas ni responsos. Llevad al tanatorio unas cervecitas y brindad por mí. Eso sí, decidle a mis peques que me he ido al cielo y que les cuidaré desde allí. Es un poco hipócrita por mi parte, lo sé, pero la muerte de una madre a temprana edad es una cruel realidad que hay que dulcificar, ¿no creéis?


Otra mítica, esta vez de Eric Clapton. 'Tears in heaven' es un emotivo homenaje del cantante a su hijo Conor, que se cayó accidentalmente de un piso 53 cuando tenía cuatro años. Me impresiona profundamente ver imágenes en directo de esta canción, cómo Clapton llena la escena con su presencia y pone todo su sentimiento sin flaquear. Yo no podría (de hecho, a medida que voy escribiendo este post se me van saltando las lágrimas, y eso que es todo en sentido figurado...). Da la impresión de que 'Tears in heaven' fue, es y será su particular terapia para asumir y aceptar algo tan duro como la muerte de un hijo.


Si la muerte viene esta noche a verme tened en cuenta que no quiero entierros, ataudes ni lápidas (a ver dónde ponéis ahora el epitafio). Una incineración, eso es lo mejor. Así abultaré poco, iré ligera de equipaje, y no tendréis que ir a llevarme flores ni limpiar mi lápida cada 1 de noviembre. No quiero ser un gasto ni un engorro para los que más quiero después de muerta. Lo cierto es que sería bonito que fueseis cogiendo pequeños puñaditos de lo que quede de mi persona y los dejaseis volar en esos lugares que marcaron mi vida: en mi barrio, en el pueblo, en el campus donde me enamoré, en los acantilados de Cimadevilla, en Cabo Norte...




No es precisamente un tema sobre la muerte, 'Back to Black' más bien es un canto a la infidelidad y al final de una relación, pero el vídeo siempre me ha gustado y cuadra con el tema.
Como su autora...
 Vaya voz tenía Amy Winehouse, qué pena que nos dejase tan pronto.


Si la muerte viene esta noche a verme intentaré ser tan chapas con ella como con vosotros, a ver si así la engatuso y me da un poco de tregua. Pero si no hay suerte, entrad en mis cuentas de Twitter, Facebook, Instagram, Google+... y dejad un post de despedida en cada una de ellas (en la de Instagram con una foto bucólica de buen gusto). Y, por supuesto, no os olvidéis de cerrar con dignidad el blog de ésta, vuestra Cibermadre, que os quiere y os aprecia.



Sí, remato la faena poniéndome un poco moñas con los Kamelot de Roy Khan, el que fuese el Enrique Iglesias del metal, ahora convertido en predicador (qué irónico, ¿no?). 'Love You to Death' se publicó en su álbum 'Ghost Opera', y aunque de primeras parece un tostón de canción, gana puntos a medida que avanza el minutaje... es lo que tienen los grupos progresivos.


Tenedme siempre presente, recordadme en esos pequeños detalles de la vida cotidiana como yo hago ahora con los que me faltan. Que cada canción que escuchéis os llene de gratos recuerdos a mi lado. Sabed que pienso llevarme todo vuestro amor y cariño allá a donde vaya. Eso y mucha buena música.


¡¡FELIZ PRIMER FINDE DE ABRIL!!


 

viernes, 29 de enero de 2016

Viernes Dando La Nota #10: Un canadiense en Madrid

Después de dos semanas de pellas en esto de los Viernes Dando la Nota, hoy me pongo al lío nada más llegar a casa. Y es que, después de muchos (MUCHOS) meses, el padre analógico y yo nos hemos ido de farra sin niños. Sí, un jueves. Sí, curramos en unas horas. Pero no podíamos esperar. No por ansia, sino porque acaba de tocar en Madrid el rockero canadiense por antonomasia: Bryan Adams, y teníamos entradas, cortesía de sus majestades, los Reyes Majos de Oriente.

No es que sea yo una gran seguidora de este hombre, en realidad me sé las cinco o seis canciones que se sabe todo el mundo, pero a mi chico le gusta bastante y nunca está de más probar nuevos directos. No me había creado muchas expectativas, ni había tirado de Google para hacerme un spoiler del set list. He ido a la aventura y me ha sorprendido gratamente.



El joven buenorro y despeinado que recordaba con nostalgia aquel Summer of 69 se ha convertido en todo un señor de 56 años sin cirugías ni botox, elegante, repeinado. Sin embargo, si cierras los ojos y le escuchas cantar, sigues viendo al buenorro de los 80. No sólo mantiene esa voz rasgada suya tan característica, sino que es capaz de usarla al 100% durante dos horas de concierto. Está claro que es un tío que se cuida.

Esta noche se ha subido al escenario con su colección de guitarras y su elenco de músicos (piano, guitarra, bajo y batería) y se ha cantado todos sus temazos. Los más moñas y los más cañeros. Pero no de una forma automática, como hacen muchos, sino conectando con su público, con los de pista y con los de grada, dando juego a diestro y siniestro, paseándose de acá para allá y mostrándose agradecido en todo momento con un público entregado.

Ha sido un concierto redondo que ha cerrado con la canción con la que se evidenció en mí su existencia: All for love (sí, una de las moñas), que en su día cantó a tres voces con Sting y Rod Stewart y que fue BSO de Los tres mosqueteros... la que se hizo en 1993, dirigida por Stephen Herek y protagonizada por Charlie Sheen, Kiefer Sutherland y Chris O'Donnell en pleno apogeo SuperPop. Se ha quedado él solo en el escenario con una guitarra acústica y un foco, nos ha pedido que alzaramos la luz de nuestros móviles, nos ha sacado una foto para su Instagram (que es chulísimo, digno de visitar) y ha empezado a cantar. Los pelillos como escarpias se me ponen sólo de acordarme.


Da gusto ver a artistas como éste, que aunque hayan vendido 100 millones de discos, siguen debiéndose al respetable y disfrutando sobre el escenario. Si alguna vez tenéis oportunidad, no os lo perdáis, merece la pena.

Por cierto, ¿nos vemos mañana en el Blogger's Day?

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA BLOGUERO!!



sábado, 9 de enero de 2016

Viernes Dando La Nota #9: Qué burros son algunos

Como casi todos los años, sus Eternas Majestades me han dejado en los zapatos varios regalitos musicales. Entre ellos estaba la Autobiografía Sónica de Los Rápidos / Los Burros / El último de la fila. Sí, ya, no son heavies ni melenudos... yo también tengo mi lado 'oscuro'. De hecho, entre los discos que uno puede encontrar en nuestras estanterías están prácticamente todos aquellos en los que Manolo García ha participado... ¡Que sí, que me gusta de verdad de la buena (musicalmente hablando, se entiende)!

El caso es que, aprovechando el 'casual friday', me he puesto a escuchar uno por uno los cinco discos que se incluyen en la caja mientras le daba a la tecla, recordando viejas canciones que hacía tiempo que no escuchaba y, sobre todo, analizando esa vena pseudo punk que tanto García como Portet dejaron salir con el trabajo grabado con Los Burros: más allá del gran éxito de 'Huesos' (huesos, tú eres sólo huesos), Rebuznos de Amor y Jamón de Burro incluían temas peculiares e irreverentes que apenas tuvieron repercusión.

Uno de ellos es 'Hazme sufrir', una declaración de intenciones masoquistas que ha vuelto a grabarse 32 años después con sus mismos creadores y que se ha incluido en el disco Kloruro Sódico, que va dentro de la caja.


Resulta difícil imaginarse a Manolo García (el más mediático de todos los miembros de la banda) vestido de cuero y entonando aquello de '¡Dame, dame en el culete, dame que me gusta!' después de haber cantado 'hago pájaros de barro y los echo a volar'. Hasta él tiene un pasado oscuro del que sentirse orgulloso. Tanto es así que hasta van a volver a los escenarios con sus antiguos compañeros de Los Burros y los Rápidos en las próximas semanas, colgando el cartel de 'No hay localidades' en la puerta. Y yo, desgraciadamente, me lo voy a perder. Estuve lenta y me quedé sin entradas :_(

Para mitigar mi dolor, nada mejor que otra de esas canciones irreverentes, 'Mi novia se llamaba Ramón' con un halo de humor negro, como germen de lo que poco después sería El Último de la Fila.


Menos mal que ya está aquí el fin de semana.... ¡FELIZ VIERNES DANDO LA NOTA!
Y si a alguien le sobra alguna entrada, que se acuerde de esta triste y desolada bloguera muy fan...

viernes, 18 de septiembre de 2015

Viernes dando la nota #1: KISS y la música disco

Esta semana me quiero sumar al carnaval de blogs Viernes Dando la Nota, que he descubierto en los últimos días a través de las redes sociales. El tema musical siempre me ha tocado la fibra, y como encima me dejan hablar de melenudos a mi bola en un medio tecnológico, el interés se multiplica por cinco.

No sabía con qué canción darle color a mi puesta de largo. Después de mucho pensar, me he decantado por la primera canción de rock que le gustó de verdad al pequeño Dani, que no es, ni más ni menos, que 'I was made for lovin you' de KISS, un temazo de 1979 incluido en su álbum 'Dinasty', que vendió millones de copias.

Dani, que ahora tiene cinco años, se aprendió el estribillo de la canción cuando estaba en la guardería, y me amenizaba el camino de vuelta a casa cantándolo una y otra vez. Tanto le gustaba que terminó como melodía del móvil de mamá. Y ahí sigue. Eso sí, sólo para cuando llama papá (Judas Priest y su 'Breaking de law' son los que mandan en mi smartphone).



Por supuesto, de ahí saltó a otras grandes composiciones de la banda, como 'Shout it out loud', 'I wanna rock'n'roll all night', 'Lick it up'... todas ellas de estribillo facilón, lo mejor para captar a los pequeñajos a la causa rockera. Hasta aprendió a pedirle canciones al camarero de un bar heavy que frecuentábamos hace unos años: "Jose, ponme una de los KISS", decía el enano con dos años.

Gene Simmons, ese abuelo dulce y delicado que todo niño querría tener
CURIOSIDADES VARIAS
Este medio tiempo compuesto por el cantante y guitarrista de la banda, Paul Stanley, ha destacado en la industria musical por ser la perfecta simbiosis entre rock duro y música disco. Una música disco que sus fans repudiaban por aquel entonces y que consiguieron meterles entre ceja y ceja sin despeinarse.

De ello se ríen en la película 'Detroit Rock City', que aquí se llamó 'Cero en Conducta', un largometraje de 1999 ambientado en el año 1978 (un año antes de la publicación de la canción en cuestión). Trata de cuatro chavales se van de 'road trip' para ver un concierto de KISS. Por el camino se encuentran, entre otros, a un grupo de freaks de la música disco con el que acaban intercambiando algo más que palabras.

Una de las discotequeras les comenta delicadamente que, más tarde o más temprano, los KISS también sucumbirán a los encantos del estilo que encumbró a los Bee Gees. Pero los cuatro protagonistas no pueden sino reírse en sus narices, porque sus ídolos son auténticos y nunca caerán en esas malignas redes. La gracia del asunto es que un año más tarde la banda publicaría su canción más discotequera.

Si no la habéis visto, os la recomiendo encarecidamente. Tiene una banda sonora brutal: Black Sabbath, AC/DC... y KISS, claro. Entre sus protagonistas está un jovencito (y un poco macarra) Edward Furlong. Es ideal para echarse unas risas. Pero sin niños, ¿eh? Que hay mucha palabrota y mucha escena inapropiada.Y para muestra, un botón...



Y recordad... ¡¡POR FIN ES VIERNES!! (dando la nota)