miércoles, 22 de marzo de 2017

¡Pañal fuera!

Llevaba muchos días queriendo dejar este post, enfocado a la retirada del pañal a petición de una amiga que hace poco me preguntaba cómo podía empezar a quitárselo a su peque. Le iba a mandar un mail contándole mi experiencia pero, qué demonios, cualquier excusa es buena para darle vida al blog.

Todo surgió gracias a uno de mis post anteriores, en el que contaba que habíamos empezado a retirar pañales al benjamín de la casa, lo cual me parecía el horror más absoluto, partiendo de nuestra experiencia con el primogénito, que cada 20 minutos (y durante bastantes días) nos iba dejando charquitos en cualquier rincón de la casa. Eso sin contar con que no era capaz de hacer aguas mayores si no estaba tras una puerta, lo cual propició un atasco de cinco días. Lo único que nos consolaba era que, al menos, era verano y todo se secaba rápido.

Con el pequeño nos pusimos un fin de semana de enero (con dos coj...). Nuestro primer día de aclimatamiento no fue muy esperanzador: en dos horas teníamos seis pantalones y sendos calzoncillos secándose al sol del crudo invierno... o, mejor dicho, al calor de los radiadores. El padre analógico se estuvo planteando durante toda la mañana del sábado si no nos habríamos precipitado.

Yo, la verdad, confiaba algo más, ya que fue la profe la que nos lo sugirió sutilmente con un "id preparando calzoncillos para este fin de semana que no lo vamos a alargar más". Al final, aunque no tiene hijos, ella gana por goleada en operaciones pañal exitosas, las cosas como son.

Lo cierto es que con el nuestro se anotó otro tanto, porque después de un sábado catastrófico, el domingo no sólo no se mojó ni una sola vez, sino que además superó la prueba del "no te voy a decir nada, a ver si me lo pides". Y el lunes lo mismo. Y el martes.... toda la semana. No podíamos salir de nuestro asombro, con un grado importante de orgullo, y un poquito de pena, porque nuestro peque se hace mayor (y nosotros con él).

PERO, ¿CÓMO?
Para los que tenéis en mente empezar con este trance y no sabéis ni como empezar, os contaré mi experiencia, que ha sido bastante diferente en cada caso: al mayor se lo quitamos en verano y al pequeño en invierno. El mayor superaba de largo los dos años y el pequeño los acababa de cumplir. El mayor pasó por la etapa intermedia del orinal y el pequeño no lo ha querido ni en pintura. Vamos, que nada que ver una experiencia con otra, aunque el modus operandi fue parecido.

Si vais a guardería, probablemente sean los profes los que os indiquen el momento adecuado. Si no, podéis plantear desde casa el mismo tránsito. Lo que casi todo el mundo recomienda (yo también) es que cuando llegue el momento nunca deis marcha atrás. ¿Pero cuándo llega? Depende del niño. En la mayoría de los casos, la edad de retirada del pañal está entre los dos y tres años, más cerca quizás de los dos, aunque hay niños que consiguen controlar esfínteres antes.

Cuando hablo de quitar el pañal de forma radical y sin mirar atrás estoy exceptuando las horas de sueño, que son más complicadas de controlar. Mi hijo pequeño lo sigue llevando por las noches y el mayor lo estuvo llevando para dormir hasta casi un año después de realizar el proceso de retirada. En este caso, será la evidencia la que os haga tomar la decisión: cuando lleve unos cuantos días dejando el pañal seco habrá llegado el momento.

Bueno, al lío. Nosotros en ambos casos empezamos con un aclimatamiento al orinal/WC previo, llevándoles en momentos clave: antes y después de dormir, antes de salir a la calle, después de ver sus dibujos favoritos... intentando no romper una dinámica de juego o que le provoque malestar. Y siguiendo la pauta que nos marcaban las profes de que pasara hora y media, más o menos, entre una y otra 'sentada'.

Si durante esa fase notáis que va aguantando bien sin mojar mucho el pañal, hay que ir pensando en un fin de semana o puente de reclusión para dar el paso. La época del año más recomendada es el verano, por aquello de que no cojan frío y de que la ropa se seque antes, aunque nuestra última experiencia nos ha enseñado que el invierno tampoco está mal, siempre que la casa esté calentita. Al hacérselo encima, el peque se ha sentido muy incómodo: mayor humedad, frío... Un 'refuerzo' negativo que, probablemente, le ha servido para darse cuenta antes de la llegada del fatídico momento.

No os desaniméis si veis que el primer día se moja 27 veces. Y, sobre todo, no le regañéis. Tampoco se lo aplaudáis, claro. Hay que animarle a que la próxima vez lo haga mejor y dejar que sea él/ella el/la que se desvista, que tenga que hacer un esfuerzo incómodo cada vez que se manche.

Por contra, si lo hace bien, premiadle. Nuestro 'refuerzo positivo' en ambos casos han sido las pegatinas: pusimos en la puerta del baño un cuadrante divertido para pegarlas cada vez que lo hacíamos bien y fue un sistema bastante efectivo.

AGUAS MAYORES
Lo de la caca es más peliagudo. Con el pequeño no hemos tenido problema 'gracias' a su estreñimiento previo. Como le dolía tanto, aprendió a distinguir esa llamada del señor Roca y nos avisaba antes de hacerlo en el pañal porque en el WC le resultaba más sencillo y menos doloroso.

Con el mayor no fue tan fácil. Como os comentaba antes, no concebía desahogarse si no era detrás de una puerta o en un rincón oscuro. Lo del WC o el orinal no le motivaba demasiado, y como veía que encima no se lo podía hacer porque no era lo correcto, se aguantaba las ganas. Resultado: estuvo cinco días sin plantar un pino.

Por lo visto, esta situación es bastante habitual, así que no os asustéis si os toca lidiar con ella. En nuestro caso, la desesperación nos empujó a dejarle hacérselo encima en varias ocasiones. Hasta que un día, sin que nadie le presionase, nos avisó antes de. Todo un alivio.


¿PUEDE AYUDARME LA TECNOLOGÍA?
No puedo decir que yo haya utilizado apps ni gadgets en mis procesos reales de retirada del pañal, las cosas como son (vaya KK de Cibermadre, estaréis pensando... ¡y nunca mejor dicho!), pero haberlas haylas y lo mismo a alguno de vosotros os resulta interesante. Como el iPotty, un orinal infantil con soporte para el iPad con funda de plástico para evitar salpicaduras.

Su precio: en torno a los 20 euros. Caro teniendo en cuenta lo que cuesta un orinal estándar (unos 5 euros) y el tiempo que se va a utilizar (depende del niño, pero menos de 6 meses seguro).

En cualquier caso puede ser útil para mantenerles sentados en el trono durante unos minutos si son muy inquietos. O para que puedan juguetear con las apps específicas para la retirada del pañal que corren por las 'tiendas' de descargas. Por ejemplo, Pull Ups Big Kid, que a pesar de ir de la mano de una marca de ropa interior desechable, ofrece ciertas 'recompensas' cuando el niño lo hace bien y avisa a los padres cada X minutos para que no se les olvide llevar al baño a los peques.

También hay unas cuantas asociadas a cuentos de apoyo que enseñan a los niños los pasos a seguir: levantar la tapa, limpiarse con el papel, tirar de la cadena, lavarse las manos... Quitar el Pañal, Going Potty with the Wonkidos o The new potty son sólo algunas.

Recordad que, si van a ir al cole a partir de los tres años, el pañal debe estar fuera antes, porque no hay muchos centros que tengan a alguien dedicado a cambiar pañales a los niños (yo no conozco ninguno). Y, sí, esta norma incluye también a los más pequeños que empezarán las clases con dos añitos.

NOTA: En nuestra ciudad existe la figura del cuidador que va de cole en cole cambiando a los peques a los que se les escapa el pis o la caca, pero claro, lo mismo tarda en llegar a cambiar al tuyo más de una hora. Es importante enseñarles a que se vistan y se desvistan solos, porque por normativa los profes del centro no pueden hacerlo.

¡Mucha suerte!
Y, sobre todo, ¡mucha paciencia! 

domingo, 19 de marzo de 2017

#VDLN 30: Bye, Johnny, bye bye


Como muchos otros findes, llego a ras al Viernes Dando La Nota. Bueno, como mañana es fiesta en unos cuantos sitios, casi ni se nota (mentiraaaa). Encima no puedo poner la excusa del trabajo. Este fin de semana no, la verdad es que me he tomado la licencia de vaguear un poco y disfrutar de tiempo para no pensar en nada más allá de darle de comer a los muchachos y salir un rato para hacer la fotosíntesis.

Tenía planeado contar algo sobre mi último concierto, pero la mala fortuna ha decidido otra canción, otro autor. Uno de los padres del rock, el gran Chuck Berry, nos ha dejado hace unas horas y no puedo sino dedicar estas líneas para rendir mi pequeño homenaje a este gigante. A pesar del mal genio que gastaba (le pegó un puñetazo a Keith Richards, with two balls), ha sido un ejemplo de constancia y vitalidad.


Se ha quedado cerca de los 91 años, y los ha vivido intensamente, sin dejar la carretera casi en ningún momento. Según su página de Facebook, dio su último concierto en agosto de 2014. Con 88 años. Y en su último cumpleaños anunció que pensaba sacar un disco a lo largo de 2017 acompañado de algunos de sus hijos, que también serán talluditos. Lástima que no les haya dado tiempo.



Sin él, sin su música, su estilo, su voz... el rock no sería lo que es hoy. Mucho le deben los Stones, The Beatles, The Who, Clapton, Springsteen, AC/DC (quién diga que el paso del pato es propiedad de Angus Young nunca ha visto a Chuck en acción)... todos han bebido de sus canciones. Por eso es seguro que hoy todos (los que siguen vivos) lloran su marcha, no sin pensar antes en seguir sus pasos y estar al pie del cañón hasta su último aliento.

Y, por supuesto, marcando el ritmo de Johnny B. Goode con los latidos de sus ya vetustos corazones.
Hasta siempre, maestro.





lunes, 6 de marzo de 2017

Gracias, MBDay

Héteme aquí de nuevo, después de quintillones de años sin escribir, dispuesta a dejar un post. El inicio del año ha sido positivamente duro desde el punto de vista laboral, pero por fin parece que voy entrando en la senda de la normalidad.

Entre los numerosos eventos en los que he participado en las últimas semanas ha estado el Madresfera Bloggers Day, en el que nos lo pasamos estupendamente, nos desvirtualizamos en el entorno 'maternoblogueril' y nos llevamos una saca repletita de productos diversos para probar. Por supuesto, también aprendimos de grandes de las redes sociales, como Inma Ferragud, que nos dio una clase magistral de reputación online; o Clara Ávila responsable del contenido digital de Save the Children.

Por otra parte, se entregaron los premios Madresfera, esos que han servido para daros la tabarra un año más por Facebook, Twitter, Whatsapp, correo electrónico, correo postal y hasta por paloma mensajera. No pienso aburriros con el listado de los premiados (entre los que, como es obvio, yo no estuve). Si queréis cotillear sólo tenéis que pinchar en el enlace que aquí os dejo.

Se vivieron momentos de emoción y lágrimas y se reconoció el trabajo de una docena de bloggers que se lo curran infinitamente más que yo y a las que os animo a seguir y leer de forma asidua.

El paso por el MBDay fue enriquecedor, pero queda tan lejano que lo de escribir un post relacionado ya no pega ni con cola. Eso sí, no quería desaprovechar la oportunidad para daros las gracias por vuestros votos y por los comentarios que me dejasteis. Sois la leche y espero recompensaros escribiendo más a menudo.
Lo prometo.

De la misma forma me gustaría dedicar un espacio a todos esos encuentros y reencuentros que son la salsa de estos eventos. Poder ponernos cara y voz, tocarnos y besarnos (en el buen sentido de la palabra), ver que somos algo más que 120 caracteres con un GIF de un tío poniendo morritos; más que una canción desesperada los jueves/viernes por la noche; más que un montón de frikis debatiendo en un hilo de Twitter sobre lo malísimas que son las pelis de El Hobbit (porque lo son, ¡y mucho!).

Todo un honor y un placer haber conocido a los responsables de Vigopeques, Con mi Madrina, The Viking's Mama, Mamá Bocachancla, Papá Agonías, Bebé a Mordor, Padre en Estéreo, Papá Cavernícola, Hala qué chulo y Paseos con Mamá. Y lo mismo con l@s bloguer@s del reencuentro: Gololo & Toin, Madres Estresadas, Caracol Miricol, Dácil Muñoz, Eva Gascón, La parejita de golpe, Community Madre (unos cuantos años después de acabar la carrera) y Babytribu.

La mayoría sois inspiradores, mucho más constantes que yo, un ejemplo a seguir. Ojalá tuviera tiempo para leeros diariamente a todos (eso se arregla con una buena primitiva). Eso sí, os tengo siempre cerca para recordarme que, de vez en cuando, he de darle a la tecla con el corazón.

¡Nos vemos el año que viene!

viernes, 17 de febrero de 2017

#VDLN 29:Breakthoven


Llevo unas semanitas que no se las deseo a nadie... o sí, según se mire. Desde que ha empezado el año no he parado, lo cual está muy bien para un autónomo, que normalmente en enero y febrero suele comerse los mocos laboralmente hablando. Y, a veces, si la necesidad aprieta, también literalmente.. A falta de pan...

Aunque todavía me queda tela que cortar, acabo de quitarme lo más gordo de encima que, por otra parte, me obligará a perderme mañana la primera parte del Madresfera Bloggers Day (¡a ver si llego al café!). Y no quería llegar a la gran cita de la maternidad blogger sin haber escrito un post.

Como es viernes, toca dar la nota con un tema inspirado por Ruth2m Mom, que hace unas semanas optó por mezclar música clásica y metal. Para todos, pero sobre todo para ella, está dedicado este post, con el fin de darle nuevos ejemplos e ideas.

Teniendo en cuenta el título que le he puesto, los primeros en salir a tocar van a ser Barón Rojo, que ya decían en los 80 que "el gran Beethoven hoy tocaría rock" en su canción Breakthoven:


Al leer su último VDLN, en el que se declaraba fan de Tchaikovski, recordé una versión de un grupo madrileño llamado Dark Moor de una pieza de El lago de los cisnes llamado Swan Lake (creo que el vídeo no es oficial, la banda no sale por ninguna parte y eso me escama un poco, pero por no poner una imagen fija...)


Dark Moor, que el 4 de marzo celebra su 20 aniversario en la sala Arena de Madrid, tiene unas cuantas versiones de piezas clásicas: The ritual fire dance (Manuel de Falla), Vivaldi's Winter, The Moon (que mezcla piezas de Beethoven) o Dies Irae (Mozart), entre otras. De ese Dies Irae también hizo una adaptación Children of Bodom en su disco Something Wild, dentro de la canción Red Light in my Eyes II.


De momento dejo esas 'pildorillas', no me da la vida para buscar mucho más. Pero prometo que habrá más... Y si mañana no me veis por el Madresfera Bloggers Day será porque me habré ahogado en la misma orilla. ¡¡Dadme fuerzas para conseguirlo!!

¡¡FELIZ VIERNES!!
¡¡FELIZ FIN DE SEMANA MADRESFÉRICO!!

domingo, 5 de febrero de 2017

Yo, (sin) robot

Estos días se ha celebrado en Madrid la segunda edición de Global Robot Expo, que ha tenido lugar en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. Para mi desgracia, este año me ha sido imposible asistir. Tenía especial interés en pasarme el sábado, día de puertas abiertas para el público general para otear las novedades que se presentaban en lo que respecta a educación. Pero entre el mal tiempo y el trabajo acumulado no ha habido forma. Eso sí, he procurado estar muy pendiente de toda noticia que de allí surgiera.

No os voy a engañar, en realidad, mi máxima era, como siempre toquetear con los peques nuevos 'cacharritos', además de asistir a la exhibición de drones... ¡y a la competición de robots de sumo! Lo que hubiera dado por convertirme durante un ratito en Hiro Hamada, de Big Hero 6, aunque sólo fuese en versión light.

Cada alumno podía preparar y programar un 'sumobot' que debía derribar o expulsar del dohyo a su rival. La idea era que, con esta actividad, los chavales (y, espero, también sus madres) aprendiesen fundamentos y conceptos básicos de programación de microcontroladores enfocados a la robótica móvil, así como el funcionamiento de diferentes sensores y actuadores.

Además de pasearse por el aula 'piloto' más tecnológica a este lado del Manzanares, los profesores que han acudido a la feria han podido experimentar nuevos métodos de enseñanza con la tecnología de SPC-Makeblock. Sus robots, versión española de los Arduino (que también tienen algo de españoles gracias a uno de sus fundadores, David Cuartielles), se marcan como objetivo impulsar la imaginación y la creatividad como instrumento para el desarrollo de los estudiantes.

Por un precio que oscila entre los 100 y los 400 euros (dependiendo del producto y de su complejidad), esta empresa ofrece no sólo una simple estructura de montaje que se mueve a pilas, sino que con ella se incluye un software básico para que los alumnos den sus primeros pasos en programación. De hecho, esta empresa vasca aprovechó el evento para presentar ante el público su Airblock, el primer robot educativo modular programable diseñado para tierra, agua y aire... ganas de probarlo in crecendo después de ver el vídeo promocional.


Otras marcas que también aprovecharon para darse más a conocer fueron: Future Kids Now y Camp Tecnológico, empresas educativas para el fomento de la robótica en las aulas a través de talleres, campamentos, actividades extraescolares, etc; XyzPrinting, distribuidora de impresoras 3D que tiene en su catálogo, entre otras, la da Vinci MiniMaker, enfocada a que los niños creen sus propios juguetes; y Atlantis Internacional, que también ofrece kits de robótica educativa.

PROTOTIPOS QUE DAN ESPERANZA

La robótica asistencial y de rehabilitación también ha tenido su hueco en la Global Robot Expo, uno de los campos en plena expansión y en los que más inversión en I+D+i se está realizando. Probablemente las novedades en exoesqueletos han sido unas de las que más expectación han creado, y no es para menos, teniendo en cuenta lo mucho que podrían facilitarle la vida a los millones de personas que hay en el mundo con dificultades motrices.

En estos días se han dado a conocer los resultados que, hasta el momento, se han obtenido con el proyecto Biomot, en el que está involucrada la empresa Technaid y que está liderado por el investigador japonés Shingo Shimoda de RIKEN, uno de los Institutos de Investigación más grandes de Japón y coordinado en España por el jefe de Laboratorio de Locomoción Humana del Instituto Cajal del CSIC, Juan Camilo Moreno.

Precisamente del Instituto Cajal nació Gogoa Mobility Robots, la primera empresa europea fabricante de exoesqueletos, con la que colabora el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Ésta ha presentado a Hank, Belk y Hand of Hope, tres exoesqueletos para la rehabilitación de la movilidad de distintas partes del cuerpo. Por su parte, Marsi Bionics ha dado a conocer su exoesqueleto pediátrico creado para facilitar la vida de los más pequeños con enfermedades neuromusculares, parálisis cerebral, espina bífida o lesión medular.

La firma Aura Innovative Robotics ha aprovechado el evento para promocionar su escaner para la valoración de trastornos neurológicos y mentales para niños y adultos través de la medición conjunta de los principales movimientos motores vinculados al sistema nervioso central. Según sus responsables, con este sistema se podrán realizar estudios de normalidad y en trastorno por déficit de atención.

El mundo robótico, y más en concreto la impresión 3D, también da esperanzas en el campo de la oncología. Según el pediatra y cirujano Lukas Krauel, presente en el certamen, esta tecnología se puede usar para la planificación oncológica quirúrgica, y ha permitido mejorar en un alto porcentaje el éxito de las intervenciones pediátricas realizadas en el Hospital Infantil de Barcelona en casos de tumor.

Éste explicó durante su exposición que la reproducción casi idéntica de los órganos de un niño permite hacer primero una especie de 'cirugía virtual' que influye después en la tasa de supervivencia de estos pequeños pacientes. “Empezamos hace años imprimiendo sólo estructuras rígidas como los huesos, pero gracias a los avances en robótica ya podemos recrear también estructuras más difíciles como los tumores infantiles que se forman en el abdomen y que, por su minúsculo tamaño, son muy complicados de extirpar por la cantidad de vasos venosos que hay en esa parte del cuerpo. Al poder reconstruir el tumor y el órgano en el que se aloja de forma virtual, se estudia mejor el caso y, en consecuencia, la cirugía real es mucho más exitosa”, detalló.

Krauel se mostró “positivo y muy optimista” respecto a la evolución de la impresión 3D aplicada a la medicina y, concretamente, a la cirugía porque, en su opinión, “más pronto que tarde” se podrán reproducir tejidos humanos mediante esta técnica. “Aún estamos en una fase inicial, pero el futuro ya está aquí y los avances seguirán siendo exponenciales en los próximos años. De hecho, ya se han conseguido imprimir cartílagos de la oreja, por ejemplo”, aseguró.

EL MUNDO NO SE PARA. ¿TE VAS A BAJAR EN MARCHA?

Día tras día es difícil no escuchar la perorata de lo mal que nos va a ir con toda esta tecnología, que lo único que se consigue con ella es perder puestos de trabajo. Supongo que es algo que el género humano lleva comentando desde hace siglos, no hay más que recordar la que se montó durante la Revolución Industrial cuando los artesanos decidieron arremangarse y liarse a palos con los novedosos telares industriales que dejaban a muchos sin trabajo. Ludismo lo llamaron.

Para muchos es difícil adaptarse a las novedades que nos trae la evolución, el progreso, pero todos debemos ser conscientes de que son necesarias. No se trata sólo de pensar en que el día de mañana nos atenderá un robot en la caja del súper en vez de una persona, sino de ponerse en la piel de un discapacitado que puede volver a ponerse en pie gracias a un exoesqueleto; o de no depender de que alguien muera y done sus pulmones para que otro pueda seguir viviendo, que fuese tan fácil como darle al botón de imprimir.

Tenemos que adaptarnos, para lo bueno y para lo malo, porque las nuevas tecnologías traen consigo muchas oportunidades que podemos aprovechar. Mantengamos alerta nuestra mente, siempre dispuesta a aprender, tengamos los años que tengamos, porque el mundo sigue su curso, sigue avanzando, y ninguno de nosotros lo podemos parar.




Por cierto, hoy es el último día para votar a los
Premios Madresfera.

viernes, 27 de enero de 2017

#VDLN 28: Unas risas, por favor





Desde que acabaron las navidades me he puesto en modo 'non stop'. Llevo varios días escribiendo reportajes y noticias poco agradecidas, a lo que se suma la llegada de Mr. Tiriti (Trump, Trump, Trump) a la Casa Blanca, que jornada tras jornada nos da nuevas alegrías (notese la ironía en mis palabras). Y, para colmo, esta semana me ha tocado dentista.


Necesito un 'break' musical, algo que me arranque una sonrisa, y para ello no me vale ni el último disco de Metallica, que no me está gustando un carajo, ni los últimos hits de Amon Amarth, que son tremendamente útiles para descargar rabia y adrenalina. Ni si quiera el disco de chill out que me grabó una colega para desestresarme.

No, lo que hoy necesito son las canciones de Gigatrón, del Reno Renardo, de Mamá Ladilla... esas canciones de coña, repletas de tacos, de burdas obscenidades... temas con los que Beethoven se revuelve en su tumba, capaces de hacer temblar al mismísimo Don Giovanni. Pero hay momentos en la vida en los que vienen bien, por aquello de echarse unas risas, para qué lo vamos a negar.

La primera se la dedico a todos los que lloráis de emoción con los libros de 'Yo fui a EGB'. Si no conocéis el Crecí en los 80 del Reno Renardo, dadle al Play y empezad a visualizar (porque hay que ver el vídeo). De nada.


En un post como éste no puede faltar Gigatrón, que aunque no son de mis favoritos, hay que reconocerles el mérito de haberse convertido en los pioneros del heavy de coña en España. Se hicieron fuertes con su versión de Final Countdown (en su caso, Te peto el cacas), aunque yo prefiero la de Paradise City (o Prepárame el Chichi) de Guns and Roses.


También voy a incluir a Manolo Kabezabolo en este set list. Me trae muy buenos recuerdos de juventud, de una época oscura en la que iba a catequesis para la confirmación (en serio), a misa todos los domingos (de verdad de la buena) y a clases de guitarra eclesiástica después de la eucaristía (palabrita del niño Jesús).

Resulta que, sin saber cómo, se unió a nuestro Amo a Laura Team un tío más punky que siete imperdibles clavados en una oreja, que me enseñó los mejores temas de Manolo Kabezabolo y que me grabó su primera maqueta cutre-garajera que, por supuesto, hice circular por el instituto. La de cosas que se aprenden en la casa del Señor...

No se alarmen, queridos lectores, de la calidad instrumental de este tema, El aborto de la gallina. El verdadero intríngulis está en la letra.


Otros grandes de la risión punk musical son Mamá Ladilla, que tienen kilos y kilos de temas de este calibre, y que cuentan con Juan Abarca como compositor y maestro absoluto de las aliteraciones. Si he de quedarme con una de sus canciones, hasta el 21 de marzo y a partir del 21 de junio no lo dudo: Pobre Principito.


Pero si hay un grupo que merece estar en el top 1 de este post es, sin duda, Siniestro Total, grandes iconos de la irreverencia punk y unos cachondos de mucho cuidado. Su disco 'Ante todo mucha calma' debe ser mi directo favorito con mucha diferencia. Os dejo aquí un clásico, Assumpta, esa chica tan mona que vivía en Barcelona. Y una de las primeras canciones que se aprendió el primogénito.


¿Conocéis alguna otra canción que pueda alegrarme el final de esta larga semana? Porque...

¡¡POR FIN ES VIERNES!!


Y recordad: ¡¡hay que votar para los Premios Madresfera!! ¡¡Queda poco más de una semana para que se cierren las líneas!! ¡¡Y estoy nominada a mejor blog de tecnología!! (Guiño-codazo-guiño) Ahí lo dejo...  





martes, 24 de enero de 2017

¡Nominada! (guan mor taim)

¡Ya están aquí los premios Madresfera!
¡Y un año más vuelvo a estar nominada! (Dio sabrá por qué)


Lo de que ya están aquí es una forma de decirlo, porque mientras yo estaba a por uvas, el resto de las maternoblogueras y paternoblogueros llevan prácticamente más de una semana solicitando el voto. Pero dónde están mis modales. Lo primero es lo primero: dar las gracias a Madresfera por meterse de nuevo en tamaño embolado, que tanta vidilla nos da, y a aquellos que me dieron su voto a mejor para estar entre los 25 mejores blogs de maternidad y tecnología.

Ahora necesito que os volváis a mojar, y que mojéis a vuestros colegas. Y a los colegas de vuestros colegas. Porque, sí, yo también os voy a pedir el voto y voy a colarme en vuestras carpetas de spam.

Teniendo en cuenta mi constancia escribiendo y la cantidad de seguidores que acaparan mis redes sociales sé que ganar no va a ser tarea fácil. Soy consciente de mis posibilidades, sobre todo después de ver que me 'enfrento' a temibles competidores que se han ganado su posición a golpe de post. Pero, oye, que me hacen a mí ilusión estas cosas.

Muchos pensaréis "pues para la ilusión que le hace, no se lo está currando un carajo". Correcto al 100%. Sé que no es excusa, pero he tenido una de esas semanas del infierno y no he podido sacar al Trump que hay en mi interior... hasta hoy.

Por eso estoy aquí, con algo de retraso, buscando vuestro favor.

Puedo prometer y prometo dejaros un blog transparente y libre de phising y cajas B, siempre conciliador y favorable a la educación de nuestros hijos, nuevas tecnologías mediante, y a todo aquello que huela a sano progreso y productiva evolución.

No puedo comprometerme a escribir con una periodicidad fija, pero sí os aseguro que lo voy a seguir intentando con todas mis fuerzas. ¡Yes, I can!

Por supuesto, quiero aprovechar el momento para tender la mano y crear lazos de unión y hermanamiento con los otros blogs nominados en la categoría tecnológica: Cosiendo la brecha digital; La nave del bebé; Mom and Geek; Jessica Gestoso; la última premiada IWomanish (qué pedazo de blog tienes); Mami, quién ha cogido mi Ipad; Mi mama tiene un blog; En mi humilde opinión; Mamá conectada; Padres Frikis (qué fan soy de vuestra pixelada cabecera); Una madre como tú; Mamá es bloguera; Una mamá millennial; Geeky Father; Mamá también Sabe (otra dura de pelar); Crisnasa; Mi padre es guapo y mi madre es lista; Pequetablet; Blog pedagog; Oh, soy Mamá; Siguiendo a Marta; De peques y grandes; Entre papis; y Todo el día conectados. ¡¡Suerte a todos!!

Y ya sabéis...

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